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La odisea de donar sangre

Fui a donar sangre al banco del Hospital de Urgencias de la ciudad de Córdoba, junto con otras dos personas. De las tres, sólo pude donar yo. Patricia Veltri.

12 de junio de 2011 a las 12:01 a. m.
Patricia Veltri (Donante en el Hospital de Urgencias de Córdoba)
La odisea de donar sangre

Fui a donar sangre al banco del Hospital de Urgencias de la ciudad de Córdoba, junto con otras dos personas. De las tres, sólo pude donar yo. A las otras se las perdió un niño que necesita transfusiones para sobrevivir. Es que tenían la tensión baja a la hora que las hicieron pasar, a las 10 y pico de la mañana. El horario para presentarse es de 7 a 9, en ayunas. Es obvio que uno está levantado, como mínimo, una hora antes de llegar. En mi caso, a las 6.45. En la sala de espera, nos avisaron que podíamos tomar algo azucarado. Para mí fue suficiente una gaseosa chica. Como mis amigas, mucha otra gente fue "diferida" –así llaman a quien no admiten como dador–, aun habiendo cumplido con los requisitos para ser donante. El procedimiento por el que pasé comenzó con un formulario que tuve que llenar a mano allí mismo y que me fue entregado en ese momento. Algunas preguntas resultan confusas. Otras, uno ni sabe o no se acuerda. La veracidad de las respuestas es una cuestión de conciencia. Lo entregué y esperé a ser llamada.Cuando ya me invadía el nerviosismo, porque tenía otros compromisos en horarios que se me complicaban, me hicieron pasar a un consultorio. Me hicieron releer y ratificar mis respuestas. Una enfermera me las volvió a preguntar, las amplió y anotó en otra hoja. Le consulté por algo que no entendía acerca de antecedentes de tensión baja. Me interrogó de tal manera que empecé a sentir miedo por mi posible reacción durante la extracción. Se notó y me tomó el pulso. Acelerado. Nunca tuve miedo a que me sacaran sangre, ni me impresiona ni me pasó nada. Ella decidió esperar a que me calmara y yo, en secreto, a que apareciera una razón médica que me impidiera la donación.Pudo más la imagen de un nene de 13 años en la cama de un hospital de niños, con leucemia aguda, con ganas de volver al cole, peleándole a la vida. Tal vez no sólo es cuestión de hacer campañas de concientización para ser donantes. Capaz que haya varias cosas que revisar, empezando por el burocrático sistema.