Nosotros, los del campo
Es tiempo de que los del campo agarremos las riendas, fijemos nuestro rumbo y participemos activamente en la toma de decisiones. Nuestra participación resulta indispensable para el agro y el país. Oscar Melo.
Reflexionando sobre la conflictiva relación que tenemos la gente del campo con el Gobierno nacional, pensé bastante tiempo en una figura que represente mi visión sobre el vínculo; la de un sulky me pareció la más apropiada. Esta figura incluye el carro, la persona que lo guía, el caballo y el perro, que va entre las ruedas, debajo del conductor. Obviamente, dentro de la figura elegida no están todos los integrantes de nuestra sociedad sino solamente los que intervienen en la relación del campo con el Gobierno. ¿Qué representa cada uno y qué papel desempeña? Según mi punto de vista, el carruaje es Argentina; el que conduce es el Gobierno; el perro es el pueblo y el caballo es el productor rural. El Gobierno, que conduce el sulky, determina cuándo y adónde vamos, también decide si vamos bien, según su propio criterio. Poco cuentan el sulky, el caballo y el perro.El perro representa a parte del pueblo. Como el animal, es fiel, acompaña aunque no sabe dónde va y siempre se conforma con poco. Por último, el caballo representa al productor rural, aquel que genera el movimiento con fuerza y esfuerzo, y siempre termina yendo adonde lo llevan. Nunca decide el destino del viaje.Siguiendo con la figura, podemos decir que en Argentina el productor agropecuario nunca fue valorado en su justa medida. Muchas veces nos trataron de brutos e ignorantes pero en los últimos tiempos nos cambiaron la denominación por ricachones, sojeros, oligarcas, depredadores y aun más, asesinos intoxicadores y genocidas.Lo peor de todo es que muchos de aquellos que lo dicen poco saben en realidad de lo que hablan. Sólo les interesa decir lo que piensan que caerá bien en el común de la gente, para aparentar ser sus protectores. Es tiempo de que los del campo pensemos en dejar de ser caballos. No es malo que nos represente tan noble animal, al contrario. Pero ahora es necesario que agarremos las riendas, fijemos nuestro rumbo y participemos activamente en la toma de decisiones, no sólo para nuestro bienestar sino para el de todos los argentinos. La baja consideración pública que tenemos los hombres del campo es consecuencia del escaso esfuerzo que hicimos para mejorarla. Es una tarea pendiente.Los que hemos sido protagonistas de la economía y de la cultura argentina, no fuimos protagonistas sociales y políticos. Nuestra participación resulta imprescindible para el agro y el país. Argentina necesita que el conductor, el perro y el caballo tomen conciencia de que, en conjunto, conforman una unidad. Esa unidad es necesaria armonía para que el sulky llegue a un buen destino.

