Opinión. Nos ubicamos en el centro, pero elegimos los extremos
La Encuesta de Polarización Política Argentina 2025 expone una brecha entre la autopercepción ideológica de la ciudadanía y la ubicación extrema que asigna a sus líderes. El estudio revela cómo la emoción supera a la razón en las decisiones políticas de los argentinos.
Los resultados de la Encuesta de Polarización Política-Argentina 2025, realizada por la Consultora Vox Populi y presentada en el último Congreso de Ciencia Política de la Sociedad Argentina de Análisis Político (Saap), en Rosario, confirman una tensión fundamental de la política nacional: la mayoría de los ciudadanos se reconoce en posiciones ideológicas moderadas, pero los líderes que dominan la agenda y las preferencias electorales son percibidos en los extremos.
Los números son elocuentes: el 30% se identifica en el centro de la escala; un 24%, en la centroderecha, y un 17%, en la centroizquierda. Es decir, más de siete de cada 10 argentinos se autoperciben en posiciones moderadas.
Los extremos tienen menos peso: apenas un 18% se declara de izquierda y un 11% de derecha. La foto es inequívoca: la Argentina, en su mayoría, se piensa a sí misma como un país centrista.
Milei y Cristina, en los extremos
Sin embargo, cuando se pregunta por la ubicación ideológica de Javier Milei, la imagen se corre con fuerza hacia el extremo derecho. Un 50% de los encuestados lo ubican en la derecha; otro 15%, en la centroderecha.
Es decir, dos tercios de los argentinos lo ven claramente a la derecha del espectro, con un núcleo mayoritario en la derecha más dura. La percepción coincide con el estilo discursivo del Presidente, que ha hecho de la radicalidad su marca política.
En el caso de Cristina Fernández de Kirchner, la percepción es apenas más moderada que la del líder de La Libertad Avanza: un 47% la ubica en la izquierda; un 14%, en la centroizquierda.
Más del 60% del electorado la percibe en el polo izquierdo del sistema. Como Milei, CFK es vista como un liderazgo intenso, con un perfil identitario muy definido, que se sitúa lejos del centro.
La paradoja del voto argentino
Aquí aparece la ¿contradicción? central: la mayoría de los argentinos se perciben de centro, pero terminan eligiendo dirigentes que son vistos como extremos. El voto no refleja necesariamente la ubicación ideológica declarada, sino la fuerza de las emociones que despiertan los candidatos.
La literatura académica llama a esto “polarización afectiva”: no votamos tanto a quienes piensan como nosotros, sino a quienes generan adhesión o rechazo intenso. Milei y Cristina representan esa lógica: son polos que ordenan el escenario político, aun cuando no reflejan la autopercepción dominante de la sociedad.
La encuesta confirma que la competencia electoral en Argentina no se juega en un plano doctrinario, sino en uno emocional. El enojo, el desencanto y la ansiedad pesan más que las ideas. El votante moderado puede inclinarse por un candidato extremo no porque coincida con sus propuestas, sino porque logra canalizar mejor su frustración o su bronca contra el sistema o contra el líder/partido contrario.
El dato más inquietante es que el centro ideológico está lleno de ciudadanos, pero vacío de liderazgos potentes. Tres cuartas partes de la población se definen como moderada, pero no existen figuras con capacidad de representar esa franja. El espacio político está colonizado por liderazgos que se refuerzan desde los extremos, lo que deja a los moderados sin voz propia, o con escaso peso electoral.
Así las cosas, mientras Milei y Cristina concentran la percepción en los bordes ideológicos, el electorado mayoritario permanece huérfano de una representación que traduzca su moderación en poder político.
*Licenciado en Ciencia Política; director de la consultora Vox Populi

