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Los niños y las drogas

Contra la educación y el desarrollo social, emergen las drogas como su principal enemigo, y se extienden como una red por todos los pliegues de la sociedad.

12 de julio de 2013 a las 02:00 p. m.
Los niños y las drogas

Antes que nada, debe admitirse que el proceso integral de una sociedad depende de la educación, la cual debe abordarse como una cuestión social que a todos nos concierne. Por eso, la justicia social reclama que el ordenamiento jurídico garantice el acceso de todos los ciudadanos a la educación y a los bienes de la cultura, sin discriminación de ninguna clase.Contra la educación y el desarrollo social, emergen las drogas como su principal enemigo, que se extienden como una red en todos los pliegues de la sociedad.La droga, hoy en Argentina y para nosotros en Córdoba, está erosionando las bases mismas de la sociedad, al atentar contra la vida y educación de los niños y jóvenes, en un mundo siempre cambiante, fragmentado y de respuestas anémicas.Se citan a continuación algunas consecuencias nocivas de la droga, a saber: una dependencia psíquica, y generalmente física, de la sustancia estupefaciente, con alteraciones profundas de la personalidad y conducta, lo que conlleva un grave perjuicio para el consumidor y la sociedad, una tendencia manifiesta a incrementar el consumo y paulatina disminución de la edad del adicto, entre otras cuestiones. Las notas publicadas en La Voz del Interior nos brindan una perspectiva de la inmensidad del problema, que resumimos como un aporte valioso, para toda la sociedad. Así, en una nota del 24 de mayo se informa: "El contexto de violencia afecta a una de cada cuatro escuelas". En su edición del 25 de mayo, otra nota relacionada con la minoridad expresa: "Tiene entre 8 y 13 años la mitad de los chicos intoxicados". Por último, en el editorial del 3 de junio, "Drogas y menores en riesgo", se nos precisa el perfil del consumidor, que es de 13 años, y su pertenencia a hogares pobres o menos favorecidos económicamente. Hoy, en la Argentina, padecemos de una heterogeneidad estructural que, aparte de ser económica, arrastra a la educación y la cultura. Mientras los recursos no lleguen a los sectores más desprotegidos y se siga generando pobreza y exclusión, estaremos consolidando un sistema conflictivo e injusto.Es lamentable la encallecida posición del Estado por su inoperancia y falta de políticas específicas e integrales sobre el tema.