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Ni vencidos ni indiferentes

El problema radica en que la educación está en peligro. Los docentes se encuentran mal pagos. Las aulas, sin terminar. Y los padres, insatisfechos. Eduardo Yuni.

17 de marzo de 2012 a las 12:01 a. m.
Eduardo Yuni (Legislador provincial por la UCR)
Ni vencidos ni indiferentes

Nuestro país está en peligro. Nuestra educación, también. Ya en 1999, Guillermo Jaim Etcheverry hablaba de "tragedia educativa", término al que adherimos. "Diariamente se dice que vivimos en la sociedad del conocimiento. También en Argentina la educación aparenta ser una prioridad (...) pero vivimos rodeados de señales que demuestran de manera inequívoca que la nuestra es una sociedad contra el conocimiento", decía Jaim Etcheverry. Hace poco, docentes de todo el país pararon sus actividades. Las aulas permanecieron vacías y millones de chicos no pudieron cumplir con su día escolar. Son muchos los que, ante este tipo de hechos, dan vuelta la mirada, pero tantos otros consideramos necesario y hasta urgente reflexionar al respecto.Adherimos a lo que decía la profesora mejicana Elba Gordillo en 1997: "La educación es la base mínima, el punto de partida para cualquier proyecto de Nación. En cualquier terreno y ante cualquier contingencia o crisis, es la apuesta más segura, la política más eficaz para el desarrollo y la movilidad social, punto de encuentro para compartir conocimientos, experiencias y valores, así como la mejor inversión en el mercado global".Por eso digo: "Nuestro país está en peligro". ¿No es la educación el pilar que construye los cimientos de un país, establece valores en una sociedad, hace posible la convivencia y permite el crecimiento del pueblo? Esto ya fue advertido por Domingo Faustino Sarmiento, quien estaba convencido de que para la construcción de una nación, la educación del pueblo era la base y condición fundamental."Detrás de toda concepción de la educación, subyace un proyecto de país, una idea de nación presente y futura que unos y otros desean plasmar en la realidad de las instituciones y de las escuelas. En términos simples, la educación se ha salido del aula para instalarse como tema controversial en la sociedad, involucrando a toda la ciudadanía", dice Manuel Rodríguez U., sociólogo chileno.El problema radica en que la educación está en peligro. Los docentes se encuentran mal pagos. Las aulas, sin terminar. Los padres no están satisfechos con el actual sistema educativo. Hay alta deserción escolar en el secundario. La mediocridad se ha vuelto moneda corriente. A esto se suma un condimento principal: la educación como valor superior ha desaparecido de los discursos de los gobernantes, como era tradicional. Incluso en las palabras en público, los gobernantes han dejado a los docentes y a los maestros totalmente desprotegidos. Se ha dejado de lado todo tipo de admiración al principal eslabón de esta realidad: a los que transmiten conocimientos.Finalmente, debo resaltar que, ante tal realidad, no debemos darnos por vencidos ni ser indiferentes. Debemos creer que los cambios son posibles y comenzar a ejercerlos, cada uno desde su lugar."Para ser serios, deberíamos privilegiar la inversión educativa por sobre cualquier otra, porque si se acaba el futuro, ni siquiera el déficit importa. Deberíamos ubicarla sobre cualquier otra política pública porque, sin educación pública, no hay público cuyo bien debamos buscar. Sólo así demostraremos nuestra seriedad en relación con este problema. Sólo recuperando esa poderosa voluntad, podremos encaminarnos hacia la solución de la tragedia en que amenaza convertirse la crisis educativa actual, que refleja, preciso es reconocerlo, un desinterés fundamental por nuestro futuro", manifestó Jaim Etcheverry. Sin dudas, en medio de esta "tragedia amenazante", como dice el autor citado, es preciso revalorizar el rol del educador y pensar que las utopías son posibles.