La necesaria apropiación social del conocimiento
El conocimiento siempre fue un factor estratégico en el desarrollo de la humanidad. Alberto Edel León.
El conocimiento siempre fue un factor estratégico en el desarrollo de la humanidad. Durante muchos siglos estuvo decididamente asociado al poder: en la antigüedad, sirvió a las castas dominantes para sojuzgar a sus pueblos, como en el Antiguo Egipto o Asia Menor. Grandes pensadores e inventores, famosos hoy por grandes descubrimientos, adquirieron prestigio entre sus contemporáneos por la aplicación de su saber: Tales de Mileto fue reconocido cuando fue capaz de predecir un eclipse en el año 585 antes de Cristo; Arquímedes hizo descubrimientos en varias disciplinas, pero fue respetado en su época por la invención de aparatos bélicos.Por entonces, el conocimiento implicaba poder, y se reforzaba por el desconocimiento y la superstición de las mayorías. En el siglo XIII, los chinos habían inventado cohetes inofensivos que hacían estallar para asustar a sus enemigos. Claro, contaban con la ayuda de sus adversarios, quienes creían que este hecho demostraba que los chinos tenían superpoderes y, por lo tanto, eran invencibles.¿En qué momento el conocimiento dejó de ser un arcano para poderosos? Fue un proceso lento, en el que la aparición de la imprenta resultó fundamental. La posibilidad de multiplicar los escritos –científicos, literarios, periodísticos– fue abriendo el acceso a la información a un creciente número de personas.Galileo sabía manejar el impacto social de los descubrimientos. Fue el primero en realizar experimentos cronometrados, en los que compensaba la falta de precisión de sus métodos para medir el tiempo (lo hacía pesando agua que goteaba en un recipiente, o con su pulso) ralentizando la caída de cuerpos con un plano ligeramente inclinado. Pero, cuando estuvo convencido de que sus experimentos daban por tierra con la concepción aristotélica, se subió a la Torre de Pisa y dejó caer al mismo tiempo dos esferas (una de 500 gramos y otra de cinco kilogramos) que chocaron de forma simultánea en el piso, para que toda Europa se enterara.En 1645, un grupo de caballeros británicos interesados en los nuevos métodos científicos introducidos por Galileo fundó la Royal Society of London for Improving Natural Knowledge. Sus miembros se reunían para discutir sus hallazgos, proseguían sus experimentos y escribían artículos usando el inglés en reemplazo del latín. Con estos artículos, editaron la primera revista científica de divulgación, Philosophical Transaction , accesible a un mayor número de personas.Los creadores, tanto de conocimiento como de arte, han necesitado del respaldo económico que les permitiera vivir; para ello, fue imprescindible la revalidación de su rol. Hoy, la necesidad de validar la actividad creativa frente a la sociedad que la sostiene económicamente ha producido la extensión de la actividad de comunicación de la ciencia.Se han propuesto objetivos específicos detrás de estas iniciativas, tales como despertar la vocación científica de jóvenes y adolescentes, y transmitirles a los empresarios que desde las instituciones académicas pueden surgir respuestas para sus desafíos tecnológicos. Estos objetivos pueden incluirse y ampliarse bajo la concepción de la democratización y la apropiación social del conocimiento.En esta línea se inscribe la propuesta de la Universidad Nacional de Córdoba de realizar, en el marco de la celebración por su 400º aniversario, la muestra de arte, ciencia y tecnología Cuatrociencia, que se extenderá desde mañana hasta el 14 de abril y contará con 30 instalaciones permanentes, entre muchas otras actividades.Con esta iniciativa, la UNC no sólo pone de manifiesto su convicción de que las creaciones que se producen en su seno son de la sociedad, también hace una invitación a formar parte de este desafío.
*Secretario de Ciencia y Tecnología de la Universidad Nacional de Córdoba

