Debate. Naranjitas y espacio público: reglas claras y soluciones reales

No podemos seguir naturalizando la ocupación irregular del espacio público por parte de los cuidacoches. Pero tampoco podemos ignorar que detrás de muchas de estas situaciones hay personas que dependen de esa actividad para sostener a sus familias.

13 de marzo de 2026 a las 12:02 a. m.
Nicolás Piloni*
Naranjitas y espacio público: reglas claras y soluciones reales
Naranjita, en una calle de la ciudad de Córdoba

En Córdoba, estacionar en la vía pública muchas veces puede tornarse una experiencia incómoda. Vecinos que pagan estacionamiento medido y, al mismo tiempo, reciben exigencias de “naranjitas” que pretenden cobrarles. Situaciones de presión, discusiones y conflictos que se repiten a diario en distintos puntos de la ciudad.

Este problema no es nuevo, pero se ha vuelto cada vez más visible. Y exige una respuesta seria del Estado.

En la realidad del estacionamiento público de la ciudad de Córdoba conviven distintos sistemas: el estacionamiento medido mediante el sistema digital (Semm), naranjitas “legales” (cooperativas habilitadas por ordenanza desde hace más de 25 años, con zonas, horarios y tarifas definidas) y naranjitas “ilegales” (que exigen el cobro como condición para estacionar en el espacio público). Estos últimos operan en espacios no concesionados, pero también dentro de los espacios ya regulados.

Los vecinos reclaman –y con razón– reglas claras, orden y la recuperación efectiva del espacio público. Nadie debería sentirse presionado o condicionado para poder utilizar una calle que pertenece a toda la comunidad.

Más allá de enfoques simplistas

Ahora bien, también debemos ser honestos: este problema no se resuelve únicamente con una ordenanza. Si alcanzara con dictar una norma, la situación ya estaría resuelta.

No existirían cobros indebidos ni duplicidad de pagos, y en las zonas concesionadas trabajarían exclusivamente los cuidadores habilitados, con horarios, zonas y tarifas claras. La realidad demuestra que esto no es así.

Tampoco alcanza con prohibir o sancionar. Las problemáticas sociales complejas no se resuelven con enfoques simplistas. Requieren políticas integrales que combinen distintas herramientas: control efectivo, reglas claras y también alternativas para quienes hoy encuentran en la informalidad su única fuente de ingreso.

En ese marco, desde el Concejo Deliberante estamos trabajando en la actualización del Código de Convivencia de la ciudad de Córdoba.

Se trata de un proceso profundo, que exige responsabilidad institucional, escucha activa y diálogo con todos los sectores políticos y sociales. Sin embargo, sólo tendrá sentido si sus normas surgen de consensos amplios y, sobre todo, si logran dar respuestas concretas a los vecinos.

Firmes y creativos

En este punto –y hablando en cordobés–, hay algo que está claro: sí o sí debemos construir acuerdos. Entre los distintos bloques políticos, con las fuerzas de seguridad provinciales, con el Ministerio Público Fiscal y también con las cooperativas del sector que hoy forman parte de esta realidad.

No podemos seguir naturalizando la ocupación irregular del espacio público. Pero tampoco podemos ignorar que detrás de muchas de estas situaciones hay personas que dependen de esa actividad para sostener a sus familias.

La exclusión, por sí sola, no resuelve los problemas: muchas veces los profundiza. La evidencia empírica internacional revela que a mayor desigualdad hay, a la larga, más inseguridad.

Por eso, el desafío del Estado es ser firme y creativo al mismo tiempo. Debemos recuperar el orden en el espacio público, pero también generar caminos de reconversión laboral, formalización y nuevas tareas vinculadas al ordenamiento urbano. Transformar un conflicto persistente en una oportunidad de integración.

Cada norma que ordena el uso del espacio público, cada criterio de control, cada política urbana impacta directamente en la calidad de vida.

Recuperar el espacio público

El uso y la regulación del espacio público, el tránsito y el estacionamiento, la higiene urbana y la gestión de residuos, la habilitación y el control de actividades comerciales e industriales, el ordenamiento territorial, el cuidado del ambiente (incluidos los ruidos molestos) son, entre otros tantos, los temas que atraviesan el día a día de nuestros vecinos.

Como presidente de la Comisión Especial de Análisis y Adecuación del Código de Convivencia de Córdoba, tengo un norte claro: recuperar el espacio público para todos los vecinos, garantizar reglas claras y fortalecer el respeto a la ley.

La ciudad que queremos no es la del enfrentamiento permanente ni la del desorden naturalizado. Es una ciudad donde el orden y la inclusión caminan juntos. Ese es el compromiso. Y en ese camino estamos trabajando.

* Concejal del Bloque Hacemos Unidos Por Córdoba y Presidente de la Comisión Especial de Análisis y Adecuación del Código de Convivencia de Córdoba