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Muñecos de hierro y muñecos de cera

Aunque no haya declaraciones de respaldo expreso, está cada vez más claro que un sector importante del kirchnerismo ve con buenos ojos la candidatura del animador Tomás Méndez, a quien delasotistas y mestristas dan con una importante intención de voto. Los pronósticos recuerdan a los lanzados en los comicios de gobernador sobre Accastello, quien después defeccionó.

30 de agosto de 2015 a las 12:01 a. m.
Muñecos de hierro y muñecos de cera
(Ilustración de Juan Delfini)

A dos semanas de la elección del intendente de la ciudad de Córdoba, el escenario que se ha planteado tiene un formato que no se esperaba desde la lógica política.

En pincipio, se quebró la polarización que muchos intuían y ha sido reemplazada por una mesa con cuatro sillas. Eso hace que los ascensos y descensos de los candidatos sean muy dinámicos.

Sin embargo, la experiencia indica que cuando hay varias listas y la oposición se fragmenta, el que lleva las de ganar o el principal beneficiado es el oficialismo.El camino más recto que la oposición tiene para llegar al poder es consensuar una sola lista, y así sus chances de derrotar al oficialismo crecen. Eso acá no pasó.La primera gran novedad que inquietó a mestristas y peronistas fue la conformación de la alianza entre Luis Juez y Olga Riutort. La irrupción de Tomás Méndez fue como un alivio para los oficialismos provincial y municipal.Siempre desde un mismo lugar, la reflexión indicaba que el crecimiento de este conglomerado heterogéneo liderado por el muchacho que viene de los medios le quitaría votos a Juez en los sectores marginales, donde el hasta ahora senador tiene buena inserción.Sin embargo, en campaña, Juez no fue o no es lo que sus rivales esperaban y el animador televisivo creció, según peronistas y radicales. Se difunden encuestas que indican que el novel político tiene una alta intención de voto (en algunas se lo da segundo, muy cerca de Ramón Mestre y en otras, en un empate técnico con el actual intendente).Esto también huele a maniobra y recuerda lo que pasó hace un tiempo con la candidatura de Eduardo Accastello en la elección provincial. En aquellos días, sorpresivamente, se difundieron sondeos que indicaban un ascenso importantísimo del intendente de Villa María –apoyado por el kirchnerismo– lo que luego no se condijo con la realidad. Cuando se contaron los votos, el candidato K estuvo por debajo de las expectativas. La reacción a este clima de incertidumbre es una estrafalaria inversión publicitaria, iniciada por el radicalismo, seguida por el candidato de la agrupación ADN y a la que ahora se suma el peronismo, que acaba de armar su trencito para recorrer esta última parte del camino. ¿Quién es el mecenas? Los fondos de campaña del radicalismo y del peronismo siempre fueron laberintos de sospechas. Las explicaciones nunca fueron claras, más bien todo lo contrario. ¿Y Méndez? En una entrevista que concedió a Voz y voto , que se emitirá mañana por Canal C y LaVoz.com.ar , al hablar de sus propuestas, este candidato no fue muy convincente. Y cuando se le preguntó sobre quién solventa sus gastos de campaña, no contestó. Dijo que entregó esa información a una escribanía y que la dará a conocer cuando el resto de los candidatos lo haga.En definitiva, la cara nueva de la política local ofrece más de lo mismo a la hora de hablar de temas viscosos, como el dinero que se gasta en las campañas electorales.Está cada vez más nítido que allegados al kirchnerismo son los que abren sus billeteras. Es más, algunos integrantes de La Cámpora se sienten atraídos por la figura del animador que ganó alguna notoriedad a través del uso del siempre cuestionado método de las cámaras ocultas, más vinculado al espionaje y a métodos extorsivos que a la investigación periodística, en especial cuando se hace un uso reiterado.El hombre que surge como un revulsivo de la vieja política usa las mismas triquiñuelas a la hora de explicar los fondos que usa.Este diario dedicó enormes espacios para cuestionar el gasto estrafalario en los procesos electorales y en muchas ocasiones planteó la sospecha del uso de dineros públicos para sostener candidaturas.Ahora, la nueva onda tiene incorporada una musiquita que de novedosa no tiene nada.En tanto, a Juez se lo ve demasiado pasivo. Sus allegados se defienden, al detallar los resultados de una investigación realizada por la consultora Analía del Franco, en la que aparece "unos puntos por debajo de Mestre, pero con posibilidades claras de revertir la situación". Esos "puntos por debajo" son cuatro y aquí un razonamiento casi elemental: si dos semanas antes un partido dice que su candidato está perdiendo por poco, quiere decir que los números le son bastante desfavorables y que la situación es crítica. Con otro estilo Juez divide su campaña entre presencia mediática y visita a los barrios, donde se encuentra con vecinos y organizaciones sociales y empresariales. En la esquina restante, el peronista Esteban Dómina dice enfrentar este último tramo con mucha confianza. Eso se traduce en la participación activa de delasotistas y schiarettistas en su campaña electoral.Con el propio gobernador José Manuel de la Sota en la cancha y la pronta incorporación del mandatario electo Juan Schiaretti a la campaña (volverá de Europa hacia el fin de semana), Unión por Córdoba también tendrá su dibujo. Las piezas encastraron tardíamente, pero encastraron al fin.El actual concejal partió muy abajo, según reconocen los propios dirigentes justicialistas, y ahora la consigna es remontar. El discurso racional y sobrio del candidato es el eje de una campaña que crecerá cuantitativamente al estilo De la Sota en los próximos días.Si consigue escalar la cuesta y hasta dónde llega, es imposible de prever. Lo que si está claro es que el acuerdo para sostener a Dómina finalmente se puso a trabajar.Mestre basa su estrategia en la inauguración diaria de pequeñas obras y de una desmesurada campaña de propaganda.Se insiste: la pintura que se observa a dos semanas de la elección del intendente de Córdoba no es la que el establishment político y empresario intuía.Aquí no hay polarización ni nada que se le parezca y, salvo la presencia de algún hecho extraordinario, es improbable que se produzcan cambios significativos.El ganador tendrá que atravesar apenas la barrera de los 30 puntos para enfilar al sillón grande del Palacio 6 de Julio. La carrera está por empezar. Hay que atravesar la línea de fuego que marca la llegada. Habrá que ver cuántos de los muñequitos que esperan la señal de partida son de hierro y cuántos de cera.