Temas del día:

Mil días

Existen diferentes etapas vitales que definen la calidad de vida de las personas. Muchas disciplinas que abordan la infancia coinciden en que los primeros mil días de la vida son fundantes en la constitución de un individuo. 

14 de junio de 2015 a las 12:01 a. m.
Enrique Orschanski*
Mil días

Existen diferentes etapas vitales que definen la calidad de vida de las personas. Muchas disciplinas que abordan la infancia coinciden en que los primeros mil días de la vida son fundantes en la constitución de un individuo. Este período resulta de sumar 270 días de embarazo más 730 días de los primeros dos años. Esta etapa única condiciona no sólo bases biológicas sino afectivas sobre las cuales los niños se desarrollarán. Mil días que consolidan cimientos para el futuro.Se comprende, entonces, que los resultados difieran entre un embarazo buscado y uno no querido; entre una gestación pen­sada en pareja y otra asumida en soledad; entre una gestación de una adolescente y la de una mujer adulta.Varios factores afectan al embarazo: la mala nutrición, los esfuerzos físicos, el consumo de sustancias tóxicas, la multiparidad previa, las uniones inestables, entre otros. Pero lo que concentra y profundiza los riesgos de mal resultado es la condición socioeconómica. Cuanto más carenciado es el núcleo familiar, mayores trastornos asociados al crecimiento. Un importante sector de la población en condición de po­breza no accede a una suficiente protección de embarazadas y de niños pequeños.Según cifras del Ministerio de Salud de la Nación –correspondientes a 2013–, el 30 por ciento de los partos en hospitales públicos fue producto de embarazos sin control prenatal. Al no conocer el curso de la gestación, se pierden oportunidades para modificar problemas que podrían dañar fetos o niños ya nacidos.La falta de control se refleja de manera clara en las principales causas de mortalidad infantil en Argentina: prematuridad, malformaciones congénitas e infecciones. Todas prevenibles cuando se identifican a tiempo, pero poco vulnerables si no hay vigilancia prenatal. La pobreza extrema –considerada por la Organización Mundial de la Salud como la más grave de las enfermedades humanas– c­omplica severamente el acceso a dicho control. Así, la pobreza termina asociada a pérdida de vidas o al nacimiento de niños con menor potencialidad de desarrollo, daños imposibles de reparar en edades posteriores. Muchos niños logran superar los riesgos prenatales, pero siguen expuestos a carencias si crecen en hogares con pobreza extrema.A la falta de recursos físicos –como agua potable, vivienda digna y alimento suficiente–, se agrega la falta de oportunidades de cambio.La Comisión Económica de América Latina y el Caribe (Cepal) declara que "el 28,7 por ciento de los niños en Argentina sufre algún tipo de pobreza, definida en relación con las privaciones que afectan el ejercicio de sus derechos", según el informe "Pobreza infantil, desigualdad y ciudadanía", de 2010.Hay que modificar la realidad, para que esos niños no hereden las necesidades insatisfechas de sus padres y repitan carencias emocionales y educativas. Todos deberían disponer, desde el inicio, de nutrientes biológicos para el crecimiento físico, pero también de palabras y estímulos que permitan alcanzar la libertad indispensable para desarrollarse. No sólo hierro o calcio, sino palabras, juegos y protección ambiental.Las etapas vitales siguientes dependerán de la matriz gestada en los primeros mil días.Si miramos a la infancia desde la concepción, podremos acompañar y cuidar a las embarazadas en sus necesidades, lo cual les asegurará una nutrición integral en los niños. Con alimentos y con sostén afectivo que garantice su plenitud.Las acciones aplicables son simples y de bajo costo, y no dependen de los médicos; el entorno familiar y social también acompaña y cuida.Pero tal esfuerzo tendrá real impacto si las necesidades básicas del conjunto de la población son satisfechas.En estado de justicia equitativa, los primeros mil días pueden ser la mayor ganancia para un pueblo. En estado de pobreza, una grave pérdida de oportunidades para una vida íntegra.Cuidar los primeros mil días es una probada estrategia para un buen comienzo. Y para cicatrizar heridas sociales que, cualquiera sea la tasa de pobreza que se cite, siguen abiertas.

*Médico