Miedos y esperanzas también para todos
La provincia de Buenos Aires será el mayor objeto de observación para oficialistas y opositores. En ese territorio, que define cualquier elección, están los principales interrogantes de este domingo. Carlos Sacchetto.
El viernes por la mañana, cerca del mediodía, este periodista dialogaba en un café con un funcionario kirchnerista cuando el cielo de Buenos Aires se oscureció como si fuera de noche y un temible temporal de lluvia y granizo se descargó sobre la ciudad. El funcionario recibió entonces una llamada en su celular de otro integrante del Gobierno que, entre otras cosas, le dijo: "¡Cómo no vino esta tormenta dos días antes de la elección en Capital Federal. Con la ciudad inundada, (Mauricio) Macri no nos ganaba!".El receptor de la llamada respondió con realismo: "Sí, pero que a nosotros no nos llegue la recesión antes de la elección de octubre. Eso sería fatal". Luego de cortar, el funcionario confesó sus temores. "Si bien hay solidez económica, por la crisis internacional estamos muy atentos a los mercados. Hay traviesos que en estos 70 días que faltan pueden complicar la situación con maniobras especulativas que tengan también fuerte contenido político", sostuvo. Es evidente que el hombre no está tranquilo. Carga subjetiva. A diferencia de las elecciones más importantes que las precedieron (Capital Federal, Santa Fe, Córdoba), las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias llegan sin las clásicas referencias que proporcionan las encuestas. Esta vez, ninguna de las empresas especializadas en medir la intención de voto hizo un trabajo riguroso y abarcativo de todo el país que permita, aun con los habituales riesgos de gruesos errores, tener un panorama aproximado a la realidad. Si alguna consultora hizo sondeos nacionales de opinión que pudieran tener algo de seriedad, no se los hizo conocer. Lo que hay es un conjunto de presunciones basadas en antecedentes, datos aislados de algunos distritos, impresiones de dirigentes y una gran carga subjetiva de quien imagine resultados. Ni el propio Gobierno, que se maneja con informes reservados de la Secretaría de Inteligencia, Side, tiene cifras confiables. Sin embargo, hasta los opositores más severos admiten que la presidenta Cristina Fernández tiene una amplia ventaja sobre el resto de los candidatos. La función que cumplirán estos comicios será la de anticipar si existe alguna posibilidad de que parte de esa ventaja sea descontada en los 70 días que faltan para la elección de octubre, y de ese modo hacer necesaria una segunda vuelta. El oficialismo, aunque con menos entusiasmo y seguridad que hace dos meses, asegura que la base de sustentación de Cristina se mantiene inalterable sobre dos pilares básicos. Ellos son: el vínculo afectivo creado con amplias franjas de la sociedad a raíz de su viudez y la falta de sobresaltos económicos que permite un alto nivel de consumo.Justamente esos dos puntos representan, a la vez, la esperanza de la oposición. Tanto en el peronismo disidente como en el radicalismo se sostiene que el exceso simbólico de la viudez de Cristina, al enternecer su imagen cada vez que lo recuerda a "Él" con la voz quebrada y el llanto en las apariciones públicas, ya no produce el mismo efecto en los sectores que no están comprometidos desde lo político e ideológico con su gobierno. En otros segmentos sociales, ya genera irritación. Otras motivaciones. En cuanto a la tranquilidad económica, desde la oposición estiman que las repercusiones de la crisis financiera internacional en la Argentina serán mucho más profundas que lo que espera el oficialismo. Dicen que el Gobierno debería tomar algunas medidas preventivas al respecto, pero que no lo hará porque el ministro de Economía, Amado Boudou, vería afectada su imagen como candidato a vicepresidente. En lo estrictamente electoral, como se dice siempre, la provincia de Buenos Aires será el mayor objeto de observación para oficialistas y opositores. En ese territorio, que define cualquier elección, están los principales interrogantes de este domingo. ¿Habrá un porcentaje importante de corte de boleta en el peronismo? ¿Se expresará en las urnas el supuesto crecimiento de Eduardo Duhalde, del que tanto se habla en suelo bonaerense? ¿Alguien en particular capitalizará el voto no kirchnerista de Capital Federal, Santa Fe y Córdoba? El final de las campañas para estas primarias trajo también algunas ideas que sólo podrían llegar a implementarse si los resultados le arrojan a la oposición algo de esperanza. La existencia de conversaciones entre algunos candidatos indica que alimentan la ilusión. Quieren proponer en el Congreso un paso más a la reforma electoral e incluir para octubre la boleta única, como se usó en Santa Fe y Córdoba. De ese modo, se facilitaría la transferencia de votos al postulante presidencial que quede detrás de Cristina, sin que se afecte el resto de la lista partidaria. Esas ideas van detrás de una simple quimera; es decir, de aquello que se propone a la imaginación como posible o verdadero, no siéndolo. En cuestión de horas habrá, quizá, algunas otras certezas.

