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El mejor "tour"del verano

El ocio creativo conquistado durante el tiempo libre demanda imaginación para inventar actividades que sostengan lo único importante: jugar. Enrique Orschanski.

05 de enero de 2013 a las 12:01 a. m.
Enrique Orschanski (Médico)
El mejor "tour"del verano

El verano resume un período de crecimiento infantil completamente diferente al que ocurre durante el año escolar. Las vacaciones, aunque cada vez más breves, les devuelven una celebrada ausencia de rutinas, con lo que surgen dos pilares fundamentales del desarrollo: el descanso y el aburrimiento. El primero les da cierta estabilidad biológica al reducir las pérdidas energéticas, por lo que la gran mayoría de los chicos aumenta de peso y talla durante los meses de verano. El cuerpo, confortable al ocupar espacios abiertos gracias al clima y a la falta de obligaciones, encuentra su mejor ritmo de crecimiento, enseñando a los adultos cuáles son las verdaderas proporciones necesarias para la salud: algo de libertad, algo de reposo, algo de creatividad.Para muchos padres, los horarios de sus hijos son caóticos, en especial en los adolescentes. Sin embargo, ellos se encargan de recuperar horas de sueño verdadero, ese sueño que se asocia a un estado natural.El otro pilar del desarrollo, el aburrimiento, opera en los seres humanos como un poderoso estímulo neuronal. Lejos de significar una pérdida de tiempo –como algunos consideran– el aburrimiento abre espacios de libertad, disponibles para ser llenados con acción personal y protagonismo. Es en estado de aburrimiento cuando se despierta la iniciativa, ese motor habitualmente adormecido por las rutinas. Los chicos recuperan la iniciativa de elegir los momentos, su duración, el argumento y los roles que cada uno desempeña. Todo lo anterior es exactamente opuesto a lo que reciben de las pantallas, fuentes habituales de distracción; altares de la pasividad hipnótica infantil.El ocio creativo conquistado durante el tiempo libre demanda imaginación para inventar actividades que sostengan lo único importante: jugar. Los adultos deberíamos estar dispuestos a fomentar espacios de aburrimiento que no se ocupen con videojuegos, televisión o Facebook. Para ello es imprescindible volver a ser modelos, es decir, apagar nuestras propias pantallas y querer jugar. El ocio buscado suele causar algo de ansiedad inicial. Sin embargo, enseguida se verán los cambios: ellos disfrutan creando con objetos sencillos e ideas propias. Son guionistas de su tiempo libre. El mejor "tour". El verano es un buen momento para reconocer a nuestros chicos. Tal vez el mejor tour de verano que podríamos organizar es una visita guiada por la vida de cada hijo. Despojados de la indumentaria y los estereotipos escolares, la mayoría de los chicos muestra su mejor versión, más cerca de sus propios deseos que de aquellos impuestos por las obligaciones esperables para cada edad. Los hábiles, los ingeniosos, los sagaces, los certeros tendrán mayor oportunidad, durante el lánguido transcurrir del verano, de mostrarse y ser descubiertos. Los líderes, los apasionados, los artistas y los poetas no podrán ocultarse tras las formas tan iguales y repetidas que impone el año escolar. Bastará con espejarles su imagen para ayudarlos a ser. El verano pude ser el mejor momento para encontrarse con la singularidad de cada hijo, nieto, sobrino, ahijado; para que luego, cuando comience el otoño y retornen a la ruta de su educación formal, no olvidemos quiénes son en realidad, qué les gusta y cuál es su verdadera esencia. Así, podremos ayudarlos a que su deseo se transforme en proyecto, ya que en tiempos inciertos, los proyectos humanos construyen salud. (Salud es una palabra que proviene del latín y que significa a la vez salas : poder superar un obstáculo, y salvatio : salvación).