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Más viejos y menos jóvenes

El envejecimiento es uno de los problemas más graves de las sociedades modernas. Alemania alienta la entrada masiva de inmigrantes. Julio César Moreno.

18 de septiembre de 2010 a las 12:01 a. m.
Julio César Moreno (Periodista)
Más viejos y menos jóvenes

La inmigración tiene efectos paradójicos y contradictorios en Europa –y podría decirse que en el mundo entero–, ya que mientras algunos países la rechazan en forma abierta, otros la aceptan con diversos grados de tolerancia. Y no faltan los que la estimulan y aplican políticas para atraer inmigrantes. Mientras, el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, levanta los asentamientos de gitanos y rumanos o directamente los expulsa, y el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, hace lo mismo, aunque en menor medida.El Instituto Alemán de Estudios Económicos (DIW) acaba de difundir un documento, en el que señala que Alemania necesita 500 mil inmigrantes al año para asegurar su economía. No todos los alemanes piensan lo mismo, ya que el ex director del Banco Federal dice que la inmigración musulmana, que se caracteriza por su falta de cultura y de propensión al trabajo, le cuesta al país más de lo que aporta. Inmigrantes calificados. Pero es la primera de las opiniones la que está ganando terreno y son cada vez más los economistas, políticos y demógrafos alemanes que miran hacia los modelos estadounidense, canadiense y australiano, que propician la inmigración calificada y legal y ponen el acento en la formación técnica, laboral y cultural de los inmigrantes para facilitar su integración al resto de la sociedad y su aporte efectivo a la economía del país. Sucede que las sociedades están muy sensibilizadas por la entrada de la inmigración ilegal y la carga de inseguridad, violencia e, incluso, terrorismo que a veces acarrea. De ahí que algunos gobiernos adopten políticas cada vez más restrictivas para la entrada de extranjeros. Hay otro problema mayúsculo que afecta a los países más desarrollados, en especial en Europa: el envejecimiento paulatino de la población. El citado instituto alemán –DIW– señala que a partir de 2015, Alemania perderá 250 mil trabajadores por año y que entonces faltarán en el mercado laboral tres millones de personas, en especial las de media y alta calificación.Klaus Zimmermann, presidente del DIW, lo dijo con todas las letras: "Habrá que incrementar la edad laboral hasta los 70 años, y ni siquiera será suficiente". Agregó: "Necesitamos con urgencia mano de obra inmigrante o extranjera: como mínimo, 500 mil al año para asegurar nuestra economía". El problema fundamental es la educación técnica y cultural. Alemania es uno de los países del mundo que más ha desarrollado el sistema de formación profesional, que está dirigido no sólo a la población nativa, sino también a los inmigrantes. Argentina, mal ejemplo. No sucede lo mismo en la Argentina, donde se acaba de publicar un informe que señala que en el Gran Buenos Aires, el sector que más crece y tiene más alta tasa de natalidad es el de los inmigrantes y sus descendientes, fundamentalmente paraguayos, bolivianos y peruanos. Sin embargo, y a diferencia de los países más desarrollados, éstos no reciben casi formación profesional alguna, lo que provoca altos índices de pobreza, desempleo e inseguridad, que se registran en la región más habitada del país. Se trata, pues, de una cuestión que se deberá afrontar con el rango de políticas de Estado, ya que la nuestra también es una sociedad –sobre todo en sus extensas capas medias– en la que hay cada vez más viejos y cada vez menos jóvenes.