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Más ejercicio, menos "chatarra"

Canadá adoptará los estándares de actividad física recomendados por la Organización Mundial de la Salud, de 150 minutos a la semana para los adultos y 60 minutos por día para los niños. Ricardo Trotti.

09 de enero de 2011 a las 12:01 a. m.
Ricardo Trotti (Periodista, desde Miami [email protected])
Más ejercicio, menos "chatarra"

Los canadienses comenzaron el año proponiéndose hacer más actividad física, tener una dieta más balanceada y ganar horas de sueño. Las resoluciones fueron implantadas en la agenda pública por los medios de comunicación, sobre la base de estudios y encuestas que muestran que los canadienses están gordos, hacen poco ejercicio y no duermen lo suficiente. Y que si no modifican sus hábitos comprometerán la expectativa de vida de las nuevas generaciones y destruirán su hasta ahora eficiente sistema público de salud.Este enero, Canadá adoptará los estándares de actividad física recomendados por la Organización Mundial de la Salud, de 150 minutos a la semana para los adultos y 60 minutos por día para los niños. No son objetivos muy altos –aunque hoy los alcanza sólo el 12 por ciento de los niños y la mitad de los adultos– pero sí lo suficientemente importantes para combatir 24 enfermedades asociadas al sedentarismo y la obesidad, como diabetes, hipertensión arterial, afecciones cardíacas y osteoporosis.Con un 17,2 por ciento ó 4,6 millones de obesos, Canadá no parece tener que preocuparse, como sí Estados Unidos, donde la gordura extrema es un problema grave para un tercio de los niños; Europa, donde aumentó tres veces en los últimos 20 años, y América latina, donde gran parte de los 53 millones de obesos pertenece a familias de escasos ingresos.La obesidad ya no es patrimonio de los ricos o de los países desarrollados. Incluso en Estados Unidos, la gordura afecta más a los pobres y a las etnias con mayor desventaja, como los afroamericanos y los hispanos, mientras que un 35 por ciento de obesos vive debajo de la línea de la pobreza. Chile es otro ejemplo, ya que la mayoría de niños menores de 6 años con sobrepeso pertenece a familias de escasos recursos. Los especialistas calculan que las probabilidades de los pobres de ser más obesos se deben a que sólo acceden a 22 tipos de alimentos, carbohidratos en su mayoría, mientras que la dieta de los más ricos está compuesta por 250 clases, con mejor balance entre proteínas y calorías.En 2010, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) estableció que en la región hay 52 millones de subnutridos, no sólo por la crisis económica. En obesidad infantil, Argentina lidera, con 7,3 por ciento de niños menores de 5 años con sobrepeso; sigue Brasil, con uno de cada tres entre 5 y 9 años de edad y México con uno de cada cuatro, de 5 a 11 años. El problema de la obesidad en la niñez es tan grave que Michelle Obama inició el año pasado la campaña "A moverse", que pregona mayor actividad física en las escuelas y menos gaseosas y golosinas. En Australia, la Asociación Nacional de Medicina –convencida de que la mortalidad por males relativos a la obesidad superará pronto a la del cigarrillo– propuso la divulgación de publicidad que muestre órganos dañados y gente tomando grasa líquida, para convencer a los niños de que abandonen la comida "chatarra".Estos ejemplos bien pueden servir de incentivo para que los gobiernos latinoamericanos consideren hacer de la educación alimentaria un tema tan prioritario como lo es la lucha contra el hambre y la pobreza. En definitiva, las dos caras de la misma moneda.