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El martirio de África

Relevamientos efectuados por científicos estadounidenses cifran en 400 mil el número de mujeres violadas o explotadas en prostitución por las guerrillas y las fuerzas armadas. J.F. Marguch.

05 de marzo de 2012 a las 12:01 a. m.
J.F. Marguch (Periodista)
El martirio de África

El territorio es inmensamente pródigo en riquezas naturales, desde el oro y el diamante, pasando por el cobalto, el cobre, la caserita –de la que se extrae el estaño– y el uranio hasta el coltan, un mineral fundamental en las tecnologías de avanzada en telecomunicaciones, metalurgia y, naturalmente, en todos los elementos de la ultrasofisticada parafernalia bélica contemporánea. Su gigantesco tesoro es el martirio del pueblo que lo habita, porque ha vivido (y vive) una dilatada historia de horrendos padecimientos, como el genocidio que perpetraron los belgas durante el reinado de Leopoldo II (1835/1909). Este monarca transformó a esa región en su propiedad personal e implantó un régimen genocida que causó la muerte de más de ocho millones de seres humanos. Crimen de lesa humanidad que los europeos prefieren no recordar, porque están intensamente preocupados por aprendices de genocidas que matan en menor escala, limitación propia de pueblos evidentemente salvajes.Si rara vez se recuerda ese genocidio, tampoco se habla demasiado, en esta aldea global, del que está en curso en el riquísimo territorio ex leopoldino, que ya ha cobrado más de 3,5 millones de muertos y desplazado de sus hogares a 3,2 millones de personas. Genocidios a medida. Naturalmente, este genocidio silenciado se perpetra en la actual República Democrática del Congo, donde se registra la que se ha dado en llamar "Primera Guerra Mundial de África", pues en ella intervienen Angola, Zimbawe y Namibia en apoyo del presidente Joseph Kabila (que heredó el poder de su padre Laurent Kabila, el mismo que hundía en la desesperación al "Che" Guevara porque transformaba a sus nocturnalias de sexo y alcohol en nueva metodología de la lucha guerrillera). Por esas paradojas de la historia, Laurent Kabila murió como presidente, con todo el esplendor de un dictador africano, mientras "el Che" era asesinado en un polvoriento villorrio boliviano. Ruanda, Uganda y Burundi combaten en favor de la guerrilla anti-Kabila. Además, operan, por cierto, los ejércitos congoleños. Y los movimientos irregulares.Existen por lo menos nueve fuerzas guerrilleras, que reclutan por la fuerza a menores de edad. Más de seis mil niños revistan en los ejércitos regulares y, según estimaciones de Unicef, en total habría en los frentes de combate unos 12 mil menores de 18 años de edad, y de ellos el 30 por ciento son menores en 12 años. Miles han muerto en combate y miles más por desnutrición y enfermedades. Tragedia sin fin. Relevamientos efectuados por científicos estadounidenses cifran en 400 mil el número de mujeres violadas o explotadas en prostitución por las guerrillas y las fuerzas armadas. Peor aún es la situación de los adultos, reclutados por unos y otros para ser sometidos a trabajo esclavo en esas tierras legendariamente pródigas en riquezas. El 90 por ciento del oro es extraído a mano por los explotados mineros, que trabajan 12 horas por día hundidos en el lodo y excavan sólo con pala, ayudados a veces por sus pequeños hijos.La expectativa de vida de estos neoesclavos es alucinantemente baja. El 90 por ciento del oro que se extrae es contrabandeado a los países vecinos; lo mismo sucede con el coltan, la caserita, el cobalto, el uranio. Un contrabandista trafica unos 500 kilos de oro por mes. Estado de guerra. La "Primera Guerra Mundial de África" se inició en 1996, cuando los Estados Unidos apoyaron una invasión de ejércitos de Ruanda y Burundi, además de adiestrar a formaciones guerrilleras. Wayne Madsen, un periodista de investigación que ganó notoriedad por sus revelaciones, declaró ante una subcomisión del Senado de su patria que los estadounidenses adiestraron a las partes en conflicto durante tres años, y suministró los nombres de las corporaciones que financiaban a las guerrillas a cambio de metales preciosos y diamantes.Nada es increíble en el Congo: Citicorp fue acusado de financiar el armamento de una guerrilla marxista-leninista que le pagaba con piedras preciosas extraídas de sus yacimientos por niños sometidos a mortífero trabajo esclavo. Nada es sorprendente en África. Las estadísticas oficiales de Ruanda proyectan de ese país, sin pudor, la imagen de una potencia exportadora de minerales, pero sus ventas al exterior son varias veces superiores al tonelaje que se extrae realmente de sus propias minas. La diferencia la hacen la ocupación de las regiones congoleñas ricas en coltan, que les producen beneficios líquidos de 20 millones de dólares por mes... Situaciones similares se producen en Burundi y Uganda. Negocios son negocios. En julio de 2010, el Congreso estadounidense sancionó la Dodd-Frank Act, que obliga a informar la trazabilidad de los minerales que ingresan en la Unión. Las grandes corporaciones, como Apple y Sony, se retiraron de inmediato del mercado, en un tácito reconocimiento de que habían participado del contrabando.Sus vacíos fueron cubiertos por China, que está revelando poseer (y, lo que es peor, aplicar) las peores pulsiones de los imperios capitalistas del pasado.Beijing concedió un préstamo por seis mil millones de dólares al presidente Kabila, a pesar de las máximas posibilidades de que, conforme la tradición africana, gran parte de esa fortuna termine en paraísos fiscales.Lo importante es obtener minerales y piedras preciosas al menor precio posible, sin importar el costo humano en vidas y miseria. Por supuesto que el acta Dodd-Frank no terminó con el contrabando: lo estimuló.Multinacionales como la Traxys (Luxemburgo), Trademet (Bruselas), Garreto Holding y Sandro Resources (Inglaterra) y Malaysia Smelting Corp (Malasia) y corporaciones de la India, China y Canadá desembarcaron de inmediato. La corporación canadiense Banro obtuvo la concesión para la extracción de prácticamente todo el oro del Congo y el 5 de noviembre último realizó el fundido del primer lingote, en presencia de un orgulloso Kabila. ¿Cuál será el misterioso atractivo de las empresas mineras canadienses?