Marcado personalismo político en Córdoba
En épocas preelectorales, las fronteras y los límites se han desdibujado y el peso rector de los partidos ha cedido su lugar a los personalismos.
En el tablero de ajedrez político de Córdoba, ya no se distinguen las piezas según el blanco o negro. Hoy, todo indica que cualquier movimiento está permitido en la partida y que tanto reyes como damas, alfiles, caballos, torres y peones se han teñido de color gris. En épocas preelectorales, las fronteras y los límites se han desdibujado y el peso rector de los partidos ha cedido su lugar a los personalismos.El partido político hoy funciona como un mero sello y pone a disposición de los candidatos la fuerza del trabajo militante, la llegada a los barrios de la ciudad y la estructura, según cada caso. Pero la discusión sólo pasa por nombres y por el modo de selección de postulantes (a través de dos alternativas: por elecciones internas o a partir del dedo impulsor).A nivel nacional, José Manuel de la Sota tiene aspiraciones presidenciales, pero nadie más que él sabe en qué lugar va a jugar. Hay quienes indican que efectivamente va a ser candidato a presidente, pero también se escucha que su movida responde más bien a una instalación como candidato a vicepresidente de dos compañeros con espacios distintos: Daniel Scioli y Sergio Massa.Ya en ese nivel hay imprevisibilidad, porque De la Sota puede jugar dentro del PJ, en el Frente para la Victoria o en el Frente Renovador.
Rumbo al Panal
Los casos de Juan Schiaretti y de Daniel Passerini pueden encontrar un análisis distinto, dado que son dos precandidatos que, se sabe, jugarán dentro de Unión por Córdoba. Nadie se imagina al diputado o al ministro jugando por fuera del partido al que representan, pero no todos los casos son iguales porque hay otros nombres en danza con y sin partido.
Si Luis Juez decide ser candidato a gobernador, deseo que ha expresado una vez más, puede jugar dentro del Frente Cívico, con o sin el partido de Mauricio Macri, y con o sin la UCR, posibilidad aquella que hoy parece, nuevamente, remota. Lo único que no se discute es su figura personalista.
En tanto, a Oscar Aguad ya le levantó varias veces la mano el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri. Esto indica que el diputado podría ser candidato a gobernador del macrismo, del radicalismo o de ambas fuerzas en conjunto.
En ese armado, aunque poco probable, podría jugar el juecismo. Similar es el caso del actual intendente de Córdoba, Ramón Mestre, quien puede intentar repetir en Capital o saltar a la provincia, con la histórica Lista 3 o con un armado que integre a dirigentes como Héctor Baldassi o Felipe Lábaque.
Una vez más, un panorama imprevisible, pero con un nombre puesto: el de Ramón Mestre, intendente dispuesto a pelear por un lugar, más allá de una gestión con algunas contradicciones.
El ministro Martín Llaryora está dentro del PJ cordobés, pero algunos trascendidos indican que podría ser candidato a gobernador del Frente Renovador, cuyo líder político es Sergio Massa.
El exintendente de Tigre, en su paso por Córdoba, no anunció a quién va a apoyar, pero dio señales de que quiere un candidato joven y con experiencia de gestión ejecutiva. Condiciones que podría cumplir Llaryora.
De todas formas, el por ahora ministro da señales de que quiere una interna en Unión por Córdoba. Todo está por verse y ningún movimiento hoy podría percibirse como descolocado.
Rumbo al Palacio 6 de Julio
Esteban Dómina tiene un pasado y un presente dentro del PJ de Córdoba. Luego de un par de intentos fallidos como candidato a intendente en anteriores elecciones, saltó al Frente Cívico en 2011, en el marco de la convocatoria a extrapartidarios.
Según indicó el edil capitalino, no comparte el posible acercamiento del Frente Cívico a la UCR o al PRO, y si se garantizan internas en el PJ capitalino para selección de candidatos, esa fuerza lo tendrá participando. De darse estas condiciones, podría volver a su PJ natal.
Olga Riutort tampoco se vio beneficiada en las últimas elecciones por el dedo de José Manuel de la Sota, pero armó su propio partido en torno de su liderazgo indiscutido y participó como candidata a intendenta en dos oportunidades, en las que cosechó buena cantidad de votos y desplazó a los candidatos de Unión por Córdoba.
Hoy, tras mostrarse cerca de Sergio Massa, no sería descabellado pensar que podría ser candidata a intendenta por el Frente Renovador en Córdoba, pero tampoco llamaría la atención si elige ir de nuevo con su partido vecinalista o si finalmente se dan las condiciones que la conduzcan a una interna dentro del PJ.
¿Y por casa?
Las alianzas y acuerdos ya no parecen darse entre partidos, sino entre dirigentes, porque este ajedrez político de Córdoba tiene pocas reglas de juego y cualquier movimiento es posible. Y es así porque la política de Córdoba goza de una imprevisibilidad total y atraviesa un fuerte personalismo.
En pocos años, estos procesos se han acentuado fuertemente y el “no” como posibilidad ya se ha desterrado del escenario. Al igual que en Latinoamérica, en Córdoba hay una fuerte disminución de la identificación partidaria, acompañada de un rompimiento del sistema de partidos.
Aquí, las campañas también se montan desde los candidatos y no desde los partidos. Más allá de algunas certezas, en el tablero político de Córdoba, hoy todo es posible.
*Titular de Juventud Partidaria, comunicador y estudiante del doctorado en Ciencia Política CEA-UNC

