De mañana, hoy no se habla
Como hacían antes los estudiantes, el día previo a un examen se cierran los libros y apuntes y se habla de otras cosas; hoy no hay que hablar de las elecciones de mañana. Julio César Moreno.
Hubo una época en la que el día previo a un examen, los estudiantes universitarios cerraban los libros y apuntes y se olvidaban de la materia. Ese día iban al cine o jugaban al billar o se encontraban con amigos. Era una forma de tomar distancia, de tranquilizarse y cuidar la salud mental. Mañana hay elecciones municipales en la ciudad de Córdoba y, por las mismas o parecidas razones, habría que hacer lo mismo; o sea, olvidarse hoy del tema. Total, ya está todo dicho, aunque queden muchos indecisos que entre esta noche y mañana decidirán su voto. Hoy habría que pensar, hablar o escribir de otras cosas, de bueyes perdidos o de fútbol, basquetbol o rugby, temas sobre los cuales hay muchas cosas que decir y debatir. Las elecciones recientes. También se puede hablar de elecciones pasadas o de sistemas y calendarios electorales, de la boleta única o de la vieja boleta sábana. En la ciudad de Córdoba, ya hubo dos elecciones: 1) las de gobernador y legisladores provinciales, comicios realizados el 7 de agosto último; 2) las primarias nacionales, el 14 de agosto. Y aún resta igual número: 3) la de intendente y concejales de la ciudad de Córdoba (mañana) y 4) la elección presidencial y de legisladores nacionales, el 23 de octubre. Elecciones separadas. No es que esté mal que las elecciones sean separadas, para evitar el efecto "arrastre" de una candidatura –por ejemplo, la de presidente de la República– sobre todas las demás categorías (legisladores nacionales y provinciales, gobernador de la provincia, intendentes). Pero, en todo caso, tendrían que estar más distanciadas temporalmente y no juntarlas a todas en dos o tres meses. Aquello es lo que se hace en la mayoría de los países europeos, donde los comicios presidenciales o parlamentarios, los municipales y los regionales se hacen en fechas muy distantes los unos de los otros. En un país federal como el nuestro, las elecciones nacionales no pueden estar "atadas" a las provinciales y municipales, ya que este sistema desvirtúa el federalismo. De ahí que la boleta única o el voto electrónico –que algún día debería adoptarse en todo el país– sea una alternativa válida para que el ciudadano tenga más autonomía para discernir su sufragio. Hubo un momento, a fines de la década de 1980, cuando el país cambió políticamente de manos y pasó de una mayoría radical alfonsinista a la de un nuevo peronismo, liderado primero por Antonio Cafiero y después por Carlos Menem. Pero en ese momento se dio un fenómeno interesante: algunas ciudades quedaron en manos radicales, como La Plata, Capital Federal, Rosario, Córdoba y Mendoza. Fue un resultado interesante porque contribuyó a afirmar la diversidad y el pluralismo. Ahora está ocurriendo algo parecido, pues Mauricio Macri fue reelegido como jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, la alianza socialista-radical ganó en Rosario y la UCR, en la ciudad de Mendoza. ¿Qué pasará mañana en Córdoba? Nadie lo sabe, pero de este tema hoy no se habla, como hacían antes los universitarios antes de un examen.

