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La luz en medio de las tinieblas

Si existen situaciones que humanamente los seres humanos no podemos resolver, la luz de Cristo puede sacarnos de las tinieblas e iluminarnos el camino para que podamos obtener los logros que tanto deseamos

11 de junio de 2019 a las 12:01 a. m.
Norberto Ruffa*
La luz en medio de las tinieblas

Cuando analizamos los acontecimientos que suceden en la actualidad, se nos hace difícil comprender cuál es la realidad respecto de lo que vemos y escuchamos.

Por momentos, todo aparece tan confuso que cuesta saber qué tiene que ver con la verdad y qué, con la mentira.

De esta manera, ambas –la verdad y la mentira– se asemejan a dos realidades que son antagónicas: la luz y las tinieblas, como lo son también la justicia y la maldad.

La oscuridad no nos permite ver con claridad qué es lo verdadero, por lo tanto, necesitamos luz para ver y comprender nítidamente todo lo que nos toca vivir, qué es lo bueno y qué es lo malo, qué nos conviene y qué no.

El bien

El salmista David expresa: “Muchos son los que dicen: ¿quién nos mostrará el bien? Alza sobre nosotros, oh Dios, la luz de tu rostro”. (Salmos 4-6)

Y también, en otro pasaje, el profeta Isaías dice: “El que anda en tinieblas y carece de luz confíe en el nombre de Dios y apóyese en Él”. (Isaías 50-10)

Estas sagradas escrituras nos muestran la importancia de encontrarnos con la luz que disipa las tinieblas.

Dios nos ofrece el entendimiento y la claridad para solucionar lo que está en tinieblas y, como dice el salmista, poder “mostrarnos el bien”.

Encontrar el bien es imprescindible y beneficioso para el mundo entero. Cristo también dijo: “Yo soy la luz del mundo, el que me sigue no andará en tinieblas”. (Juan 8-12)

Hay quienes andan en tinieblas, a oscuras, desorientados por sus problemas, sin saber a quién recurrir ni adónde ir.

Sin embargo, hay una salida: Cristo les ofrece a estos su luz y su salvación.

Si existen situaciones que humanamente los seres humanos no podemos resolver, la luz de Cristo puede sacarnos de las tinieblas e iluminarnos el camino para que podamos obtener los logros que tanto deseamos.

Entonces, ¿por qué seguir en la oscuridad? Si Cristo nos ofrece su luz, ¿por qué no recibirla? Él brinda su ayuda desinteresada a aquel que la necesita.

Muchas veces me he preguntado qué obnubila la mente de los seres humanos.

La respuesta está en Cristo. Recurramos a Él, que no nos va a defraudar. Dios te bendiga.

Fraternidad religiosa

* Pastor evangélico, miembro del Comipaz