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Los laberintosde los afectos

El género no tiene una relación directa con los genitales. Sí lo tiene con las emociones, los afectos y las expresiones. Adriana Katsuda.

14 de junio de 2010 a las 12:01 a. m.
Adriana Katsuda*
Los laberintosde los afectos

Babel es un término bíblico que se usa para denominar "la confusión", que provoca en las personas el uso de diferentes lenguas. Y es la metáfora que elegí para pensar el tema del "sexo", de lo masculino y lo femenino en el siglo 21.

He escuchado tantas opiniones respecto a la unión civil entre personas del mismo sexo, que voy a comenzar diciendo que la denominación "personas del mismo sexo" engaña porque es Jacques Lacan quien nos enseña que "la anatomía no es el destino". De modo que cuando una persona ama; el otro, es siempre de otro sexo, aunque tenga genitales morfológicamente iguales.

También voy a tomar un criterio que escucho de la opinión pública y que aporta lo suyo a la confrontación actual. Si nos situamos en el lugar de quienes se oponen a la unión mencionada, entiendo que saben que la cuestión de la erección y/o del deseo sexual tiene su sede en la cabeza, y lo digo porque es un recurso harto utilizado en el discurso tanto público como científico para dar cuenta de las dificultades que el profesional debe enfrentar a la hora de responder a su paciente.

Lo sexual. Pero hay algo que cualquier ser humano ha vivido, que es lo que ocurre cuando el efecto instantáneo de ver películas o fotos, etcétera, es la excitación. La relación entre la excitación sexual y las ideas, la fantasía que estas imágenes producen en nosotros sin que exista ningún elemento que toque o roce el cuerpo es conocida. Eso da cuenta del imperio de lo etéreo e incorpóreo en la trama de lo sexual.

Sabemos también y lo ocultamos bajo el manto de la religión protectora de lo corrupto, no me refiero a los sacramentos ni a la Iglesia sino a quienes encuentran en ella un argumento para esconder lo que no se quiere saber de sí mismos. Señores que desean tener sexo con señoritas con genitales masculinos, escondidos en las sombras de la noche, y por la mañana desafían y marcan con énfasis las diferencias anatómicas.

El género no tiene una relación directa con los genitales. Sí lo tiene con las emociones, los afectos y las expresiones.

Si se pudiera abrir el alma, el lugar donde viven las pasiones, esa parte de los seres humanos que custodia lo más valioso de cada uno de nosotros, nos demostraría que en la actualidad existen muchísimas madres con "genitales masculinos" y muchísimos papás con "genitales femeninos" porque no se trata de genitales, se trata de modos de amar.

*Psicoanalista, miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis