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Los efectos de “Lopecito”, el oportuno

El prometido segundo semestre irrumpió no desde la economía sino desde el más impensado flanco de la política. O, mejor dicho, desde el perfil condenable de la política: la corrupción.

19 de junio de 2016 a las 12:01 a. m.
Los efectos de “Lopecito”, el oportuno

E l prometido segundo semestre irrumpió no desde la economía sino desde el más impensado flanco de la política. O, mejor dicho, desde el perfil condenable de la política: la corrupción. Y de la mano de un episodio que, por su patetismo, supera todo lo que pueda imaginarse: en plena noche, un desconocido intenta deshacerse u ocultar millones de dólares en bolsos que arroja a un convento. Ese desconocido fue un personaje clave en la estructura de poder gubernamental de los últimos 12 años en la Argentina y, aun desde bastante antes, en Santa Cruz.La detención de José López en tales circunstancias no probaría, por ahora, más que un delito, el de presunto enriquecimiento ilícito, pues aquel monto excede largamente el patrimonio que el exsecretario kirchnerista había declarado. El despertador Pero lo cierto es que su arresto actuó como despertador de causas de corrupción, todas de vieja data, que estaban dormidas, desde la denuncia de una organización ilícita de Elisa Carrió contra los Kirchner, Julio De Vido y su subordinado López, hasta la del plan de viviendas Sueños Compartidos.Haber despertado ahora es una prueba más de cómo se mueve la Justicia en el país. Hasta el mismo fiscal Federico Delgado lo admitió cuando dijo: "Si no chocamos con los hechos, no llegamos".Delgado es el fiscal de la causa por presunto enriquecimiento ilícito de López, que estaba frizada desde hacía ocho años y que la detención de este descongeló. De la evolución de esa causa, dependerá si la expresidenta será llamada a declarar o no.Hasta acá, por ponerle un punto, lo judicial. El hecho, sin precedentes en nuestras más de tres décadas de democracia continuada, puso casi patas para arriba el tablero político. Con ganadores y perdedores, por supuesto.El primero entre los primeros es el propio Gobierno. La sucesión de hechos tiene tal vértigo que pocos recordarán que hace apenas una semana el tablero estaba signado por adversidades para la administración de Mauricio Macri. Sobresalían, entre esos acontecimientos, los fallos judiciales contra el tarifazo del ministro de Energía, Juan Aranguren. El miércoles habría tenido que ir a dar explicaciones ante una comisión del Senado. Gracias a López, nada de eso sucedió.Es más, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, la mañana misma del martes de General Rodríguez, salió a elogiar a Aranguren como el mejor ministro del gabinete y como el hombre predestinado a cambiar la matriz energética del país. Al día siguiente, el propio Aranguren –por supuesto con el aval de Macri– impulsó el per saltum a la Corte Suprema de Justicia de la Nación para pedirle que resuelva, ya, sobre los amparos por el tarifazo.Sobresalía, también, el resultado que el domingo pasado obtuvo el oficialismo nacional en la elección de la segunda ciudad cordobesa, a la vez que capital alternativa. No cabe, por supuesto, abstraer de la derrota del candidato de Cambiemos la causa de la casi intocable hegemonía histórica radical en Río Cuarto. Pero tampoco desdeñar que se trató de la primera elección local en una ciudad de importancia en el primer semestre de Macri, quien la "nacionalizó" hacia el final de la campaña. Sin embargo, ese hecho político desapareció bajo la oportuna detención de "Lopecito". Consecuencias "No fui yo. Ni ninguno de los miles de militantes que integran este espacio político". Casi tres días tuvieron que pasar desde la noche de López para que la expresidenta saliera a tomar distancia del histórico secretario del kirchnerismo y respondiera, aunque sea de modo insuficiente, al clamor de dirigentes y referentes del proceso iniciado en 2003.Ni ella, ni su antecesor Néstor Kirchner, ni el histórico ministro de De Vido, fueron los que le dieron el dinero que tenía López al momento de su detención, dijo. Como siempre, los casos de corrupción son una toma y daca, igual que en el tango, por lo que cabría determinar de qué sector privado salió el dinero.Pero políticamente eso es insuficiente tratándose de un López que no es cualquier López, sino "Lopecito". El mismo que durante 12 años tuvo la llave de la obra pública que le cedió Néstor Kirchner y que Cristina heredó.¿Acaso por esa herencia de su marido, quien nunca ocultó que para hacer política hace falta dinero, y que con dinero se manejó "peronísticamente", ella ignoró toda mención a él en su discurso de reaparición frente los tribunales, dos meses atrás?"Lopecito" tuvo, por lo pronto, un inmediato efecto político legislativo, del que el oficialismo de un lado y el massismo, por otro, aparecen como mayores beneficiarios. En el Senado, los dos candidatos a jueces de la Corte Suprema que Macri había nombrado por decreto fueron aprobados por una mayoría aun mayor que la necesaria.En Diputados, sucedió lo mismo con la "ley ómnibus", a la que fueron subidas decisiones de incierto efecto futuro sobre el sistema jubilatorio de reparto.Respaldos para el oficialismo, en ambos casos, que recrean los acuerdos con el peronismo acuerdista, no kirchnerista, y con creces, respecto de los números del primer ensayo, la ley de pago a los holdouts . Y también sobre el futuro del kirchnerismo.Guste o no, el desmembramiento del kirchnerismo legislativo incidirá sobre la profundización de las causas judiciales, y viceversa. Nadie puede decir cuánto tardará en caer, quizá más temprano que tarde, pero la moneda está en el aire.