La ONU debe declarar a la paz como un derecho humano
La paz es el único camino para enfrentar la injusticia y promover el desarrollo humano. Una declaración de la ONU será una medida positiva. Anselmo Sella.
La íntima relación que existe entre la realización de los derechos humanos y la paz ha puesto de manifiesto un fuerte reclamo en torno del reconocimiento de esta última –entendida en un sentido positivo y no sólo como ausencia de guerra– como nuevo derecho humano. Es preciso resaltar que el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) emitió el 17 de junio último una resolución mediante la cual solicitó a su Comité Asesor la preparación de un proyecto de declaración sobre el derecho de los pueblos a la paz. Luego, el citado Comité Asesor realizó una recomendación por la cual se estableció un grupo de redacción con el fin de presentar, en enero de 2011, un proyecto de informe sobre los progresos realizados acerca del proyecto de declaración sobre el derecho de los pueblos a la paz. Así, el derecho a la paz está en camino de ser consagrado de modo positivo en el derecho internacional de los derechos humanos. En la actualidad, el tratamiento de la paz como derecho humano proviene de un reclamo de la comunidad internacional, a tal punto tangible que no ha podido ser desestimado por la fuerza opositora de estados que tiene un peso fundamental en las decisiones de política internacional y que se había opuesto en principio al proyecto. Intervenciones y colonización. El otro extremo de esta realidad es que las intervenciones armadas y la colonización económica, social y cultural, llevada adelante a través de procedimientos de carácter militar, no parecen destinadas a detenerse por voluntarismo ni consenso internacional. Aún hoy se cometen ante la mirada del mundo entero y en nombre de una supuesta defensa de la paz las más graves aberraciones que tienen como víctimas directas a poblaciones civiles.Por eso, hoy más que nunca, hay que afirmar que la lucha contra la violencia, sea interna o internacional, y la defensa de la paz no pueden consistir en más violencia, sea cual fuere el eufemismo que se utilice para justificarla, porque no existe un tipo de violencia mejor que otra, ni guerras más autorizadas o más éticas. Los aprendizajes sobre las nefastas consecuencias de las guerras mundiales del siglo 20 han ido formando una conciencia internacional que exige que la paz sea el marco de desenvolvimiento de la especie humana. Éste es el único camino que permitirá enfrentar la injusticia que se cierne sobre muchos países, en su mayoría en desarrollo, perpetuando la vulneración de la dignidad de sus poblaciones civiles e imposibilitando el afianzamiento de las libertades y el desarrollo humano. Derecho positivo. Más allá de estas puntualizaciones, es bueno preguntarnos y reflexionar si efectivamente el reconocimiento jurídico internacional es necesario o si surge de manera implícita del marco jurídico de los derechos humanos. La respuesta, desde mi punto de vista, es que si no se opta por la "positivación", aun siendo sostenido por la comunidad internacional, ese derecho corre el riesgo de quedar sometido a caprichos de quienes detentan mayor poder en cada período histórico. El reconocimiento jurídico es una herramienta concreta y valiosa para exigir el cese de toda intervención armada y las condiciones necesarias para que los seres humanos gocen de sus vidas y de sus derechos en ámbitos pacíficos. Los estados deben renunciar en forma voluntaria a la violencia y trabajar definitivamente para avanzar en la consolidación del conjunto de derechos humanos, tanto individuales como colectivos. Tengamos la certeza de que aquellos estados que no lo hagan también se verán limitados por la declaración relativa al derecho a la paz, porque ella pondrá negro sobre blanco la ilegalidad de las políticas intervencionistas y colonizadoras. Una declaración de la Asamblea de las Naciones Unidas que reconozca a la paz como derecho humano constituirá una medida positiva, para defender y exigir rigurosamente el respeto por la autodeterminación de los pueblos y la libertad de las personas en toda su amplitud.

