La gira regional del presidente de Siria
La meta de Siria y de la gira de su presidente es atraer a descendientes de sirios latinoamericanos para que inviertan en diversos sectores. Fernando Bazán.
La gira latinoamericana del presidente de Siria, Bashar al Assad, se enmarca dentro de la premisa fundamental de la política exterior: mantener la estabilidad y continuidad del régimen del partido Baaz en el poder. Mientras que Hafez al Assad basó su legitimidad en el conflicto permanente con Israel, en la retórica panárabe y en un férreo control de la sociedad, Bashar al Assad cambió los ejes de legitimación y adoptó una política de estabilidad, modernización y apertura de la economía hacia capitales extranjeros, al dejar de lado el anterior modelo socialista. Para aplicar esas políticas, Siria necesita alcanzar dos objetivos vitales: atraer inversiones y establecer alianzas estratégicas con nuevos socios internacionales.
La economía tiene una escala de 20 millones de habitantes, el Fondo Monetario Internacional (FMI) estimó para 2010 un crecimiento de cinco por ciento, por tercer año consecutivo. Afronta una creciente demanda de combustibles líquidos y una caída en su producción de 150 mil barriles por día. Además, necesita fuertes inversiones en el sector de infraestructura. Siria posee una industria manufacturera que, si bien requiere una actualización, es única en Medio Oriente y puede constituirse en una plataforma para la producción de bienes del bloque Bric (Brasil, Rusia, India y China).
Presencia en la Argentina. Los países elegidos en la gira presidencial, con excepción de Cuba, poseen una fuerte presencia de descendientes de árabes. En la Argentina, 10 por ciento de la población es de origen árabe -2,5 millones tienen raíces sirias-; Brasil posee un fuerte empresariado de ese origen, al igual que Venezuela. La meta de Siria es atraer a esos descendientes de sirios latinoamericanos para que inviertan en diversos sectores de la economía.
Argentina, pionera dentro del Mercosur en abrir mercados en Medio Oriente, tiene un volumen de exportaciones a Siria por 150 millones de dólares. En los últimos tres años, se incrementaron 75 por ciento, y el país se consolidó como un importante proveedor de alimentos. En la visita del presidente sirio, que se inicia hoy, se espera que firme nueve acuerdos sobre transporte, turismo e intercambio cultural.
¿Qué ganan los países latinoamericanos? Medio Oriente no se ha visto tan afectado por la crisis financiera como Estados Unidos y la Unión Europea. Brinda una amplia variedad de oportunidades de negocios en diversos rubros: Emiratos Árabes centraliza el comercio internacional, Egipto y Marruecos son atractivos para la radicación de industrias y Libia está modernizando su infraestructura con empresas brasileñas.
En el caos financiero, Medio Oriente ofrece la posibilidad de inversiones conjuntas con capitales locales, respeto por la propiedad privada con garantías de no nacionalización, tasas impositivas del cuatro por ciento para extranjeros y un mercado de 320 millones de personas.
La percepción siria supone una sustitución de los ejes tradicionales de las relaciones internacionales norte-sur por los de sur-sur y Asia-Asia. La elite siria ya no se forma en Francia o Inglaterra, sino en Malasia e Indonesia, y los acuerdos logrados en 2003 con Rusia son algunos ejemplos.
El cambio de poder en el sistema internacional ha reconfigurado el mapa diplomático. Brasil y Turquía se interpusieron en las sanciones al programa nuclear iraní y, ahora, Siria desea que esos actores intervengan en el proceso de paz con Israel. Esto coloca a Brasil como una alternativa diplomática y le otorga un reconocimiento de potencia global.
*Coordinador general del Centro de Estudios del Medio Oriente Contemporáneo

