La finalidad de la educación: la perfección de las potencias humanas
Se necesita una educación que forme líderes, estudiantes capaces de diseñar y poner en marcha un proyecto de vida
Más allá de las modalidades y niveles, la educación es una sola y tiene la potencia de ser transformadora. Es el resultado de un proceso que tiene como fin la plenitud de la persona, plenitud plasmada en el logro de un proyecto de vida.
Esto se relaciona con el liderazgo sobre uno mismo, con la capacidad de que los alumnos puedan ver sus fortalezas, debilidades, introyectar valores y lograr el autoconocimiento a través de procesos de introspección y gestión de las emociones.
De acuerdo con Fernando Grosso, auténticos líderes son quienes hacen que otros se vuelvan líderes, no quienes logran seguidores.
Necesitamos una educación que forme líderes. Estudiantes capaces de diseñar y poner en marcha un proyecto de vida, formando la voluntad (generadora de hábitos), estimulando la creatividad para poder innovar y adaptarse a un mundo cambiante, estudiantes con posibilidad de avanzar en el pensamiento crítico y que puedan ponerlo en práctica en la vida cotidiana.
Estudiantes capaces de actos heroicos, como dice Chris Lowney, heroísmo entendido como pasión y búsqueda de la excelencia.
Necesitamos una educación de calidad que conduzca y promueva. El concepto de conducción se opone al concepto de despliegue espontáneo, porque la conducción imprime una dirección al movimiento. Promover es orientar de un modo intencional y añade, al concepto de conducción, la idea de ascenso o elevación.
Entonces, ¿hacia dónde conducimos a nuestros niños, niñas y jóvenes? ¿Realmente la educación actual persigue la promoción, la elevación a mejores modos de vida en quienes estudian?
¿Qué lugar ocupa la educación en la agenda de las políticas públicas? ¿Es prioridad para los gobiernos de turno? ¿Contamos con un proyecto a largo plazo que esté por encima de lo político partidario?
Estos interrogantes cobran su verdadera dimensión cuando logramos comprender que la educación es la herramienta para transformar el mundo. Creo que es el momento de producir cambios significativos en el sistema educativo de nuestro país, porque cuando hablamos de niños, niñas y jóvenes, de proyecto de vida, debemos hablar y ocuparnos de su presente para que tengan futuro, porque el fin de la educación es que la naturaleza humana obtenga su plenitud.
* Miembro del equipo de Civilitas

