Un justo homenaje a Martín Luque
En pocos días de gestión, cumplió con compromiso las directivas del intendente. Laura Sesma.
Frente a tanto descrédito y generalización simplista que existe en la actividad política, y en medio de tanta irracionalidad, violencia y falta de solidaridad que han demostrado en estos días algunos sectores de empleados municipales, me sentí en la obligación moral de escribir estas líneas de reconocimiento a Martín Luque especialmente dirigidas a Betty –su mamá– y a sus hijos. No lo conocía en profundidad, sino a través de su padre ya desaparecido, mi compañero socialista don Martín Luque, y de algunas oportunidades en que intercambiamos ideas. Sin embargo, unos pocos días que compartí con él, como funcionarios de la gestión municipal que encabeza Ramón Mestre, bastaron para que lo valorara como persona, como empleado y como dirigente político.Como subsecretario de Convivencia y Seguridad Ciudadana, se puso al hombro una de las funciones más difíciles: el control de la vía pública, de espectáculos públicos, defensa civil y otras áreas no menos importantes y conflictivas. Dejó de lado su cómodo lugar como empleado jerarquizado, con antigüedad y una remuneración quizá mayor, para asumir la responsabilidad política que se le había asignado en su partido de la mente y el corazón, la UCR.En pocos días de gestión, cumplió con lealtad y compromiso las directivas del intendente, resistiendo presiones de adentro y de afuera. Así encabezó personalmente, por ejemplo, los operativos para erradicar la venta ambulante ilegal del área central; durante toda la noche del 24 y 25 de diciembre también encabezó personalmente los operativos para el control de los lugares nocturnos, con una decisión y autoridad que no existía hace más de 10 años; y a pesar de los titulares injustos de algunos medios que le generaban impotencia, seguía adelante con la misma fuerza.Todos los días llegaba muy temprano, alrededor de las 7.30, y se retiraba de la Municipalidad pasadas las 22. Todos le decíamos que "aflojara", pero hasta el mismo día de su muerte hizo exactamente lo mismo, porque indudablemente podía más en él su vocación de servicio que el interés personal, o su propia salud.El 5 de enero iba hacia la Municipalidad para reunirme con él –porque quería organizar un curso de capacitación para inspectores (estaba obsesionado con erradicar la corrupción y la ineficiencia de las áreas de control)–, cuando me enteré de su muerte.El curso se concretará en este mes, su cargo será ocupado por otra persona, pero seguramente para muchos de nosotros Martín Luque no tendrá remplazo. Nuestro mejor homenaje es seguir trabajando para devolverles a los ciudadanos de Córdoba una ciudad segura, con un ambiente sano, vivible con alegría y dignidad.
*Subsecretaría de Reforma Administrativa y Capacitación de la Municipalidad de Córdoba

