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Justicia social en el Paicor

También hace a la equidad la “antipática tarea” de excluir de la asistencia social a los segmentos medios y altos de la sociedad. Alejandra Torres.

23 de marzo de 2011 a las 12:01 a. m.
Justicia social en el Paicor

La idea de que el Estado tiene que ejercer un rol activo en la lucha contra la marginalidad social goza de amplios consensos. Particularmente importantes son las acciones destinadas a romper el "círculo de la pobreza", es decir que los niños y jóvenes que viven en hogares pobres tengan las oportunidades de construir un futuro mejor que el que lograron desarrollar sus padres. Aunque muchas veces se opine y actúe como si el Estado tuviera recursos ilimitados, en la gestión pública, como en el resto de la sociedad, el desafío es cumplir con metas, administrando recursos limitados. Bajo esta lógica, resulta de importancia estratégica –como determinante de la eficacia de la política asistencial– lograr que la mayor parte de los recursos llegue en beneficio de la población pobre y sean mínimas las filtraciones hacia familias en situaciones menos apremiantes. Chequeo de datos. Los cambios que se están instrumentando en el Paicor siguen esta línea conceptual. Motivados por la convicción de que mientras mejor focalizados estén los fondos asistenciales, más posibilidades hay de reducir la marginalidad social, es que se cruzaron los datos de la población inscripta como beneficiaria del Paicor con información sobre los ingresos formales que reciben esas familias. Ese trabajo permitió detectar que aproximadamente 48 mil chicos inscriptos como beneficiarios del Paicor pertenecían a hogares con ingresos familiares superiores a 2.500 pesos mensuales. De ellos, teniendo en cuenta la cantidad de miembros del hogar, se identificó a más de 42 mil niños que no estarían en situación de pobreza. En algunos casos se trata de situaciones fronterizas, que merecen una evaluación socioeconómica más minuciosa. Pero en la mayoría (61 por ciento de esos hogares) se trata de familias con ingresos superiores a cuatro mil pesos mensuales y que, por lo tanto, muy difícilmente puedan ser consideradas en una situación de marginalidad. Ingresos medios y altos. Durante las casi tres décadas de vida del Paicor, las filtraciones hacia gente de ingresos medios y altos fueron moneda corriente. Por eso, para corregirlas se requiere un intenso y perseverante trabajo de gestión, inspirado en la idea de que la focalización es un instrumento de justicia social. También es fundamental el apoyo de todos quienes aspiran a construir una sociedad más justa. En este plano, así como son muy provechosas las críticas constructivas que apuntan a corregir los errores instrumentales, son muy negativas las que descalifican la idea de focalizar el gasto asistencial en los más pobres. Esto no sólo denota ignorancia técnica. En forma subrepticia, ingresan en el terreno de la demagogia, ya que implica claudicar frente al facilismo de no asumir que también hace a la equidad la "antipática tarea" de excluir de la asistencia social a los segmentos medios y altos de la sociedad. Se trata de una actitud muy censurable, ya que todos –obviamente con niveles de responsabilidad diferentes– durante casi 30 años hemos sido condescendientes con el hecho de que, mientras gente de clase media y alta se apropiaba del Paicor, a los más pobres se les estuvo negando una oportunidad de salir de la marginalidad.

*Secretaria de Planificación y Control de Programas del Ministerio de Desarrollo Social de Córdoba.