Los incendios forestales y el Plan Provincial de Manejo del Fuego
La forma de “convencernos” para prolongar el Impuesto al Fuego era seguir teniendo muchos y grandes incendios, que causaran impacto en la población y en el Gobierno.Ernesto Neher.
¿Disminuyeron los incendios forestales el año pasado? Sí, efectivamente, a partir del siniestro del 23 de junio de 2010, ocurrido en Potrero de Garay y que afectara aproximadamente a unas ocho mil hectáreas, no se volvieron a registrar incendios de magnitud, hasta los verificados en los primeros días de este mes. Como el Plan Provincial de Manejo del Fuego no lleva estadísticas confiables (una especie de "Indec cordobés"), carecemos de información sobre qué superficie se quema, origen y magnitud de las pérdidas, personal interviniente, "gastos generados" en equipamientos, combustibles, alimentos, etcétera. Resulta llamativo que luego del siniestro y debido a los reclamos efectuados por vecinos en distintos medios de comunicación, los megaincendios forestales desaparecieron de Córdoba, para tranquilidad de los productores rurales, hasta los de este mes, que provocaron nuevamente zozobra y pesadumbre. Con anterioridad sólo se habían registrado algunos focos, los que sí fueron combatidos con rapidez y eficacia, como si la aparente "industria del incendio forestal" se hubiera aplacado por un tiempo, para no despertar sospechas sobre el aparente "manejo" que se hace con estos fuegos. El pavoroso incendio de Potrero de Garay y Pampa Alta, en la fecha mencionada, provocó importantes daños y se originó debido a la falta de mantenimiento de una línea rural de la Empresa Provincial de Energía de Córdoba (incumplimiento de la ley 6.648, de electroducto). Fueron también responsables los directores del Plan del Fuego. Éstos, por no haber atacado el fuego en los sectores de menor intensidad, permitieron así, con este accionar más compatible con el dolo eventual que con la negligencia, que el incendio se extendiera en sus cuatro costados y destruyera cientos de hectáreas, viviendas, plantaciones y alambrados, y perjudicaron al ecosistema. La corresponsabilidad de los directivos del Plan del Fuego fue confirmada por su posterior comportamiento, ya que, ante preguntas que les fueran efectuadas por los distintos medios de comunicación, contestaron con evasivas que diferían de la realidad. Al respecto, Marcelo Colombati, director del Plan Provincial de Manejo del Fuego, refiriéndose a la prevención que realizan los bomberos, expresó: "(...) yo calculo que por propietario, en la provincia de la zona de riesgo, tienen que haber ido, mínimamente, una vez por año a cada una de ellas". En la zona damnificada, jamás concurrieron desde la creación del plan (fuente: Seguí con Rebeca , Radio Mitre 810, 24 de junio de 2010). Del otro lado del micrófono, los ciudadanos que pagan el Impuesto al Fuego no conocen en su gran mayoría el tema, y de los que conocemos o hemos padecido el negligente "manejo" del fuego, algunos callan y otros no tenemos derecho a réplica de forma inmediata para esclarecer esta situación. Parece que a las autoridades del organismo, que se valen de mano de obra gratuita para combatir los incendios forestales (bomberos voluntarios), les conviene dejar que Córdoba tenga todos los años muchos y grandes siniestros rurales, que justifiquen su creación y subsistencia. En efecto, la creación del Plan del Fuego, o mejor dicho del "manejo" del dinero que se cobra con el Impuesto al Fuego, nació como consecuencia de la ley 8.751, ante la necesidad del Gobierno de brindar una respuesta sobre el tema, satisfaciendo así un reclamo de los forestadores del valle de Calamuchita, quienes veíamos quemar nuestras plantaciones. Sancionada la citada ley, en la que participamos en su contenido, se implementó el fondo, que se integra con la recaudación mediante la factura mensual de Epec, lo que aporta una cifra descomunal al Gobierno provincial. En los primeros años, se dotó discrecionalmente de equipamientos a los cuarteles de bomberos y de dinero en efectivo para ¿tareas de prevención y gastos?Como sobraba dinero, el Gobierno lo derivó a otros fines (enterramientos sanitarios, por caso), además de otras finalidades a esclarecer y que difieren de las declaraciones del secretario General de la Gobernación, Ricardo Sosa, quien expresó: "Los fondos que corresponden por ley y se asignan única, exclusiva y específicamente al sistema no se pueden destinar a otra cosa; el ciento por ciento de los fondos se destina al Plan Provincial de Manejo del Fuego" (fuente: Teleocho noticias primera edición, 24 de junio de 2010). Este impuesto, previsto originalmente por cuatro años, al llegar a su vencimiento, la forma de "convencernos" para prolongarlo era seguir teniendo muchos y grandes incendios forestales, con prensa que causara impacto en la población y en el Gobierno. Esto viene siendo vox pópuli en muchas zonas quemadas, y fue comprobado por la mayoría de los vecinos afectados en Pampa Alta, que vio llegar el fuego, quemarlo todo y recién después apareció algún personal enviado por el Plan del Fuego.

