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Los impuestos explican más de un tercio del precio de una vivienda

Argentina tuvo un aumento de 12 puntos porcentuales en la presión impositiva nacional y provincial en los últimos 10 años. Marcelo Capello y Marcos Cohen Arazi.

20 de febrero de 2011 a las 12:01 a. m.
Marcelo Capello y Marcos Cohen Arazi*
Los impuestos explican más de un tercio del precio de una vivienda

Argentina tuvo un aumento de 12 puntos porcentuales en la presión impositiva nacional y provincial en los últimos 10 años, ubicándose a fines de 2010 en el récord 32 por ciento del producto interno bruto (PIB). Hay que señalar que ese valor surge de dividir la suma de las recaudaciones de los fiscos nacional y provinciales con el PIB, por ende, la medición está afectada por los niveles existentes de evasión. Por tal motivo, resulta válido indagar cuál sería la presión impositiva sobre una economía si no existiese evasión, porque de ese modo se tendría una real dimensión del verdadero peso de los impuestos sobre una familia o empresa que cumplen todas sus obligaciones. Para ello, debe suponerse una familia o empresa hipotética, con determinados flujos económicos representativos, y estimar cuánto pagaría de impuestos si cumpliese con todos los tributos establecidos.Eso es lo que hace, por ejemplo, el Banco Mundial, en lo que se conoce como el proyecto Doing Business, que evalúa las distintas regulaciones que deben cumplir empresas de tamaño mediano en diferentes países del mundo para la realización de negocios. Entre esos requisitos se encuentra el pago de impuestos, que implica costos por sus pagos correspondientes propiamente dichos, y también por el conjunto de pasos administrativos que deben cumplimentarse a tal fin. En esas medición, la Argentina resulta como uno de los países que mayores dificultades ofrece a los emprendedores. En particular, la que se refiere al pago de impuestos, ya que sólo es superada por seis países de una muestra de 183 (Burundi, República de África Central, Camerún, Sierra Leone, Gambia y Congo). La carga tributaria. Ese tipo de ejercicio puede realizarse también para un tipo determinado de bien, como puede ser un inmueble. Para arribar a un indicador de presión tributaria legal es necesario suponer una empresa hipotética representativa, y sobre la misma estimar los encadenamientos productivos implicados, dado que paga impuestos al vender un inmueble nuevo, pero también paga tributos incorporados en los precios de los insumos, bienes intermedios y mano de obra utilizados en su construcción. Por caso, se puede identificar la estructura organizativa de una empresa que desarrolla viviendas multifamiliares, aplicar la estructura de costos acorde a los modelos de edificación que están representados en índices oficiales de costos, definir la distribución aproximada del presupuesto entre sus distintos componentes y estimar luego los impuestos incluidos en el precio, en caso de evasión cero. Sobre los diferentes elementos que caracterizan a esta actividad se puede aplicar el conjunto de diversos impuestos y cargos que deben pagarse en cada caso. Los principales son: Impuesto al Valor Agregado (IVA), Impuesto a los Ingresos Brutos (IIBB), Impuesto a los Débitos y Créditos Bancarios (IDCB, comúnmente llamado "impuesto al cheque), Impuesto a los Sellos (IS), aportes personales y contribuciones patronales, Fondo de Desempleo y Contribución al Registro Nacional de la Construcción e Impuesto a las Ganancias. Algunos tributos están presentes al comprar insumos; otros, al contratar mano de obra, y otros, al realizar la venta.Es importante destacar que independientemente de quien sea definido como el sujeto obligado a pagar cada impuesto, aquí se supone que los cargos terminan siendo trasladados total o parcialmente, y siempre repercuten en los precios finales del bien, en este caso un inmueble.Si se realiza el ejercicio tomando como base los tributos existentes en la ciudad de Córdoba (para considerar los impuestos locales), se tienen los siguientes resultados: a) El total de impuestos pagados desde la producción hasta la venta, como porcentaje del precio final, es de 37 por ciento del valor de venta del inmueble. b) Los impuestos indirectos pagados representan 16,6 por ciento del valor de venta; los cargos y contribuciones relacionados con la contratación de mano de obra alcanzan a 9,3 por ciento en total, y el Impuesto a las Ganancias y otros directos (con la estructura supuesta) resultan equivalentes a 11,1 por ciento. Es importante aclarar que aún cuando se modificara la estructura supuesta en los costos y en la ganancia de las empresas, que se han establecido de acuerdo a parámetros que se consideran razonables, el resultado no se alteraría de manera significativa. En suma, más de un tercio del precio de los inmuebles correspondería a impuestos y contribuciones, ya sea pagado directamente o contenidos en las compras o por la contratación de personal.Como sucede con la mayoría de la producción de bienes y servicios, el precio final que deben pagar los consumidores se encuentra incrementado de manera significativa por la existencia de impuestos. Existen problemas económicos o sociales importantes que se podrían morigerar si existiese la voluntad de reducir impuestos, en este caso, para facilitar el acceso a la vivienda.Parte del desafío de "blanquear" la economía y hacerla más equitativa requiere que los impuestos resulten más razonables, especialmente en lo que se refiere a la suma de impuestos indirectos y costos laborales que encarecen los bienes y que, al mismo tiempo, erosionan la competitividad.

*Director y economista, respectivamente, de Ieral de Fundación Mediterránea.