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Los hilos de la historia

En 1943, el golpe militar en nuestro país y la derrota nazi en Stalingrado se tocaron. Son los hilos conductores de la historia. Julio César Moreno.

11 de agosto de 2012 a las 12:01 a. m.
Julio César Moreno (Periodista)
Los hilos de la historia

En 1942, gobernaba la Argentina la Concordancia –una coalición de conservadores y radicales antipersonalistas– y el presidente era Ramón J. Castillo, quien había sucedido a Roberto M. Ortiz por enfermedad de este. El país se preparaba para nuevas elecciones presidenciales para el año siguiente y la Unión Cívica Radical, hasta poco antes liderada por Marcelo T. de Alvear –quien había sucedido en el liderazgo partidario a Hipólito Yrigoyen, fallecido una década atrás–, esperaba una gran victoria electoral.Ese mismo año, la Alemania nazi lanzó la "operación Barbarroja", cuyo objetivo era ocupar toda Europa del Este, conquistar la Unión Soviética y destruir el régimen soviético conducido por José Stalin.En el invierno de 1942-1943, se libró la batalla de Stalingrado, quizá la grande de la historia, en la que los alemanes fueron vencidos y obligados a replegarse. Fue el comienzo del fin del nazismo, aunque su agonía duraría dos años más.Y en junio de 1943 se produjo en la Argentina un hecho que nadie esperaba: un golpe militar de imprecisas definiciones ideológicas o políticas, y en el nuevo gobierno apareció un joven y hasta entonces desconocido coronel.Se llamaba Juan Domingo Perón y en pocos meses acumuló los cargos de secretario de Guerra, vicepresidente de la Nación y titular de una flamante Secretaría de Trabajo y Previsión, desde donde armó una maquinaria político-sindical que lo llevó a la presidencia en febrero de 1946.¿Qué tienen que ver ambos hechos, Stalingrado y el golpe de 1943? Tienen mucho que ver, ya que estuvieron atados por el hilo de la historia, pese a las enormes distancias y la diferencia de realidades.En 1942, en plena Segunda Guerra Mundial, la Alemania de Hitler había invadido la mitad de Europa y Francia. En Italia y España, contaba con regímenes adictos (Benito Mussolini y Francisco Franco, respectivamente). Y este gran choque de ideologías y concepciones del mundo tuvo su influencia en la Argentina y el resto del mundo.El nacionalismo católico de impronta franquista anduvo detrás de la revolución de junio de 1943, pero Perón fue más "mussoliniano" en su idea de movilización de las masas como factor de poder político. Pero no fue un fascista en sentido estricto, ya que durante su gobierno había un Congreso y los partidos de oposición eran permitidos, aunque con muchas restricciones e incluso persecuciones.Perón representaba una "democracia plebiscitaria", con un Estado fuerte y una prensa de oposición muy controlada. Es por ello que el actual kirchnerismo recuerda a aquel primer peronismo de 1946 a 1955, aunque no tiene un líder carismático, como Perón, ni una figura emblemática, como Evita.En 1945, ya caído Hitler, en la Argentina se formó una alianza proaliada (partidaria de los vencedores de la Segunda Guerra Mundial) que se llamó Unión Democrática (integrada por los partidos Radical, Conservador, Socialista, Demócrata Progresista y Comunista). Pero no pudieron con Perón, que les ganó la elección de febrero de 1946.La Argentina cambió de rumbo político en pocos años y en ese cambio tuvieron que ver la Segunda Guerra Mundial y el movimiento de ideas y concepciones a que dio lugar.Después vino la Guerra Fría y el posterior derrumbe de la Unión Soviética y su zona de influencia. Pero esta es otra historia. Lo cierto es que hubo un cierto momento, en 1943, en que el golpe militar en nuestro país y la derrota nazi en Stalingrado se tocaron. Son los hilos conductores de la historia.