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Hermanos poco fraternos

El Estado no ha sabido hasta el momento incidir lo suficiente en los ciudadanos para fomentar esta hermandad que implica lo fraterno. Marcelo Polakoff.

25 de octubre de 2011 a las 12:01 a. m.
Marcelo Polakoff (Rabino)
Hermanos poco fraternos

Dentro del cúmulo de conceptos que debiera comprender aquello que denominamos "sociedad", si hay alguno que a mi juicio demanda una urgente revisión, es indudablemente el de la "fraternidad". Me explico, y tomo como base para ello la tríada valorativa nacida a los pies de una implacable revolución que allá por 1789 clamaba "libertad, igualdad y fraternidad" con un inequívoco acento francés.A más de dos siglos de semejante consigna fuimos testigos de innumerables ejemplos de que diversos países, a lo largo y ancho del globo, apostaron por ampliar las libertades y las igualdades, o bien por destrozarlas, aumentando hasta el extremo lo desigual y lo opresivo.¿Y de la fraternidad cómo andamos? Mal, diría, bastante mal. Y no es por pesimista; de hecho ser optimista es una especie de mandato dentro de la tradición que porto.Pero noto que aun cuando todavía nos queda mucho por hacer en torno a aumentar los grados de libertad y que la igualdad es por el momento una deuda pendiente, la fraternidad anda medio solitaria, y hay veces en que más que hermanos parecemos primos octavos.¿Qué es la fraternidad? Si buscamos en un diccionario etimológico, veremos algo así como "del latín fraternitas , es la unión entre hermanos o entre quienes se tratan como si lo fueran". Proviene evidentemente de frater, que no es otra cosa que "hermano".Pues bien, esta definición no nos dice mucho, y amerita entonces que busquemos más atrás del latín, en el hebreo, que en muchísimas ocasiones se constituye en la fuente original de tantos vocablos.La raíz hebrea " frt" (pronunciada como "frat") significa "parte", y si tenemos en cuenta que lingüísticamente la "F" y la "P" son intercambiables, no es muy difícil hallar en la misma palabra castiza "parte" esa idéntica raíz original.Lo que define a los hermanos es que son "parte" del amor y del cuidado de sus padres. Los problemas de la ausencia de fraternidad sobrevienen cuando algún hermano reclama para sí (o la toma con violencia) una "parte" de lo que en principio estaba reservado a su hermano.Repartir con ecuanimidad, saber enseñar que hay diferentes partes para diferentes hermanos, que a veces no todo lo que uno crea que merece es lo que va a recibir, entender que la parte que me toca hoy puede ser distinta a la de mañana, son algunas de las dificultades con las que deben lidiar los padres a la hora de administrar su rol, y también sus bienes.Y he aquí que las sociedades, basando su origen en un contrato social implícito que en última instancia se explicita –al menos formalmente– en la constitución, no han puesto demasiados recursos en impulsar la fraternidad como un valor supremo. El Estado no ha sabido hasta el momento incidir lo suficiente en los ciudadanos para fomentar esta hermandad que implica lo fraterno.Y a veces las mismas organizaciones sociales y religiosas han abandonado esta empresa concentrando demasiado su definición de "nosotros" dejando afuera a demasiada gente.Desde el Comipaz, y tomando en cuenta los hechos que sucedieron en estas últimas semanas en torno al conflicto de la salud en Córdoba, hemos hecho ingentes esfuerzos por tratar de sostener a quienes más sufren las consecuencias de la falta de fraternidad, a partir de gestiones que hasta el momento no han sido fructíferas, para acercar justamente a las "partes" distanciadas.No cejaremos en el intento.Necesitamos aprender, entre todos, a ser mejores hermanos. Más fraternos.Para conseguirlo, nadie debe dejar de hacer su parte.