Hay otras formas
No puede una administración pública derivar los exiguos fondos que tiene para callar reclamos y provocar otros inconvenientes. Luis Brouwer de Koning.
Señor secretario Rubén Daniele, me dirijo a usted en representación y como presidente del bloque de la UCR del Poder Legislativo de la Provincia de Córdoba y en razón de la triste situación que se da en nuestra ciudad capital, de una movilización activa del sindicato que usted dirige en contra del Gobierno municipal ante la falta de pago en tiempo del total de haberes adeudados a sus afiliados. Y que, al tratarse de la ciudad capital, afecta a todo el pueblo de la provincia, del cual nuestra bancada de legisladores representa a una parte significativa. No se duda de que se trata de un paro de actividades legal, aunque su legitimidad es opinable, en razón de la oportunidad en que se realizaba y el modo de protesta.Si bien de estos temas mucho se puede hablar, disentir y conciliar, existen cuestiones de oportunidad que el Sindicato Unión Obreros y Empleado Municipales (Suoem) no puede dejar de lado, sin faltar a su razón de ser: asegurar y promover la justicia social. Hay otra forma. Una reflexión. No queremos contribuir a una discusión de razones o de fuerzas que en nada benefician a la sociedad. Deseamos su reflexión, la de sus compañeros y la de todos los empleados de la Municipalidad de Córdoba... ojalá nos sea concedida. Personalmente me desempeñé como intendente de la ciudad de Río Tercero durante ocho años, recibiendo una administración endeudada y sin posibilidad de apoyos externos concretos, ni provincial ni nacional, ya sea por razones económicas de esos momentos (año 2003), o por mezquindades mal denominadas políticas. Tuve que tomar medidas drásticas y conversar con el sindicato local.En la oportunidad, conseguí mesura y prudencia tanto de dirigentes gremiales como de casi todo el personal. Se dejaron de lado banderías y pasiones para aunar esfuerzos y recuperar la ciudad para nosotros, sus vecinos y todos nuestros seres queridos.Esto insumió un tiempo de tolerancia y otro de sacrificio. Y con el correr de los meses se fue advirtiendo una mejora en la calidad de vida en la ciudad, la que pudo equilibrar sus deudas, mejorar el salario de sus dependientes y, sobre todo, sentir de manera colectiva que cada uno de nosotros la estaba reconstruyendo. El objetivo se cumplió en gran medida gracias a un proceso del que tuve la suerte de ser un participante más. Nueva esperanza. En la situación presente de nuestra capital existe una nueva gestión, luego de 12 años de administraciones que llevaron a la ciudad al estado en que se encuentra. Se está frente a una nueva esperanza de poder empezar el camino de recuperación que la lleve, en un primer estadio, a tener los niveles de calidad urbana que tienen otras ciudades del país de semejante envergadura. Pero de existir conflictos internos, falta de tolerancia y de prudencia y atendibles esperas será muy difícil lograr estos objetivos.Ha transcurrido un mes desde que un nuevo intendente tomó a cargo una administración que prácticamente estaba abandonada a su suerte, con una dirección ausente, y falta de funcionarios proactivos que generaran alternativas de soluciones. Sólo se administraba en función de los acontecimientos diarios, y esto quien más lo saben son los propios empleados municipales, y quienes más lo sufrieron, los vecinos de Córdoba.No pueden aplicarse soluciones necias a problemas que nos afectan a todos, no puede una administración pública derivar los exiguos fondos que tenga para callar reclamos y provocar otros inconvenientes. No debe realizar gestiones ruinosas que agraven aun más al erario público.Este nuevo intendente ha asumido el costo de popularidad al solicitar el aumento de tasas y tarifas, al sincerar situaciones que se ocultaban, y lo menos que se puede esperar de aquellos que forman la administración municipal, en su carácter de empleados, es el acompañamiento y la demostración acabada a la sociedad de que los sueldos y puestos de trabajos son merecidos y necesarios.Es importante que el quehacer diario de los trabajadores se traduzca en un servicio público, y no que el atraso en el pago de una parte del primer sueldo (demora debida a malas administraciones anteriores), a las pocas horas conduzca a un paro con retención de servicios y desmanes en contra de los vecinos, que día a día pagan los tributos para abonar sus salarios.Intuyo que no es el camino, ya que su legalidad parcial carece de legitimidad. Y no es un poder externo quien debe decidirlo, sino que son los propios actores del drama quienes deben recapacitar y tratar de dar un ejemplo de civismo. Esta prueba se ha dado, por suerte, en muchas ciudades de nuestro interior provincial. Y puedo asegurarle, señor secretario Rubén Daniele, que en dichos casos se ha concretado una mejor calidad de vida de los vecinos y de los propios dependientes de esos municipios.Por ello espero que pueda usted gestionar la tolerancia y una espera razonable de unos pocos meses a favor de la nueva gestión municipal, y tal vez la esperanza de los votantes se traduzca en algo concreto.Sepa que siempre hay otra forma.
*Presidente del bloque de legisladores provinciales de la UCR.

