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Haciendo la ciudad del futuro

El intendente se encargó de asumir, aun a costa de la polémica que se pudiera generar, el debate del modelo de los servicios esenciales y más importantes de nuestro municipio. Facundo Cortés Olmedo.

12 de diciembre de 2012 a las 12:01 a. m.
Facundo Cortés Olmedo*
Haciendo la ciudad del futuro

A  un año de asumir su mandato, el intendente Ramón Javier Mestre tiene para mostrar la recuperación del orden como premisa de su gestión de gobierno en la ciudad de Córdoba. Se advierte en las medidas adoptadas en materia administrativa, de recursos humanos y económico-financieras, entre otras. El intendente se encargó de asumir, aun a costa de la polémica que se pudiera generar, el debate del modelo de los servicios esenciales y más importantes de nuestro municipio, como el transporte público y la recolección y disposición final de los residuos.Tanto el "orden", como eje de gestión, como las decisiones ejecutadas en materia de transporte –marco regulatorio y pliegos de licitación– y en materia de residuos –cesión del servicio, división de la ciudad en dos zonas y presentación de los pliegos de licitación– constituyeron el núcleo central de la plataforma de gobierno que presentó la UCR en las pasadas elecciones municipales.Durante su campaña, Mestre decidió reconstruir el deteriorado vínculo entre representantes y representados, sobre la base de la verdad como único diagnóstico para afrontar el difícil desafío que significaba reconstruir la ciudad. Por ello, no se comprometió a realizar grandes obras de infraestructura, pues era consciente del estado deplorable y de abandono en el que se encontraba la Municipalidad.Sin embargo, en poco tiempo, Mestre inauguró un nuevo tramo de la Costanera, ejecuta un plan de cordón cuneta y asfalto, reemplazó con nueva tecnología un porcentaje importante de los semáforos, construye desagües indispensables para distintos barrios, recuperó más de 90 plazas, reparó y reemplazó luminarias, entre algunas de las acciones vinculadas con la obra pública ejecutada en el corriente año.Sin duda que es insuficiente y quizá hasta modesto, teniendo en cuenta la dimensión de la ciudad y las necesidades que padecen los vecinos, pero nadie puede negar que hace muchos años que el municipio había abandonado sus funciones más esenciales y que los habitantes habíamos quedado postergados, mientras veíamos –al comienzo azorados y luego anestesiados– cómo durante tres gestiones, la suerte de la ciudad quedaba librada a desencuentros políticos y personales de quienes decían encarnar la nueva política.No puede pasarse por alto que durante 2012 la Municipalidad de Córdoba no recibió ni un centavo en adelanto de coparticipación, aportes del tesoro o cualquier otro concepto por parte del Gobierno provincial y del nacional, que no sean los que corresponden por ley.Valga señalar que ese porcentaje es cada vez menor, por efecto del alto índice de inflación argentino. Con lo nuestro. Lo poco o mucho, según desde donde se mire, se realizó y se gestionó con lo nuestro. Los vecinos son quienes permitieron superar la crisis inicial y comenzar con la reconstrucción de la ciudad. Pero el intendente Mestre fue aun más allá de la reparación material y de infraestructura, pues está convencido de que las políticas públicas sostenidas en el tiempo son la única garantía para no retroceder en el camino hacia una ciudad inclusiva, participativa, transparente, democrática, comprometida con el medio ambiente y aferrada al respeto irrestricto de los derechos humanos en su doble dimensión: la de la memoria y la de su vigencia en el presente y futuro.La publicación mensual de los ingresos y egresos, la creación de la oficina de Acceso a la Información, la presentación del Plan de Metas, la implementación de los concursos públicos como único mecanismo de ingreso a la planta permanente del municipio, la participación de los vecinos en la comisión fiscalizadora de dichos concursos, la regularización de los centros vecinales, el cumplimiento del presupuesto participativo, la creación del Foro Consultivo de los Derechos Humanos, la creación de la comisión interdisciplinaria de lucha contra la violencia familiar, las acciones positivas en materia de inclusión de las personas discapacitadas son algunas de las medidas no tan visibles y que quizá no se traducen en votos, pero que resulta indispensables si pretendemos vivir nuestra ciudad y no sólo transitarla.También hay que señalar la inminente conformación de los Servicios de Protección de Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes, la multiplicación y expansión de la actividad cultural hacia los barrios, el fortalecimiento de las actividades deportivas entendidas no sólo desde su relación con la salud sino también como contención de niños y niñas de zonas vulnerables de nuestra ciudad, el cumplimiento en tiempo y forma del cronograma de clases en todas las escuelas municipales.Dice Ítalo Calvino en uno de los relatos de su obra Las ciudades invisibles: "Cada ciudad recibe su forma del desierto al que se opone", para significar cómo cada ciudad se explica y percibe a partir de su opuesto del que pretende diferenciarse."Ciudad viva", reza el nuevo cartel instalado en el Palacio 6 de Julio; su opuesto, desde donde partimos hace un año, me releva de más explicaciones.

*Secretario de Gobierno de la Municipalidad de Córdoba