Giacomino miente sobre los contratados
La paralización que sufre la administración del intendente de Córdoba, Daniel Giacomino, no es ajena a motivos que él impuso en su manera de ser personal y también pública. Walter Nostrala.
La paralización que sufre la administración del intendente de Córdoba, Daniel Giacomino, no es ajena a motivos que él impuso en su manera de ser personal y también pública. Traicionó a quienes lo llevaron al lugar que ocupa; rifó su vergüenza y su prestigio; vendió sus "convicciones" al mejor postor; compró promesas irrealizables, y entregó el orgullo cordobés a la gracia de los gobiernos nacional y provincial que, una vez que lo poseyeron, lo demolieron hasta hacerlo polvo. La ineficacia en el desempeño es tan innegable que, de manera irresponsable, intencionada, pretende hacernos creer que todo es culpa del pasado, olvidando que fue y es parte de él. El intendente pretende imputar los 1.400 empleados contratados como herencia de la gestión de su antecesor, pese a que, al asumir, nada dijo al respecto. Si eso es todo lo que puede decir de la administración de Luis Juez, hay que reivindicar al ex intendente como a uno de los mejores de los últimos años.Pero, con la falsedad que lo caracteriza, Giacomino no quiere reconocer que de esos 1.400 trabajadores, más de 800 tuvieron su primer contrato a través de decretos firmados a partir del 10 de diciembre de 2007. A eso podrían sumarse los más de 600 empleados incorporados como monotributistas. Si los contratados estaban de más, como manifiesta, ¿para qué firmó los decretos que los incorporaron a la Municipalidad y luego los siguió renovando año tras año? ¿Por qué no rescindió los contratos del personal sobrante si, como manifestó, eso no traería consecuencias a la Municipalidad? Jamás dijo cuántos serían los empleados necesarios en la Municipalidad. ¿Será que con 2.000, 5.000, 10.000 ó 20.000 es igual? Con mucho, nada. Si fuera cierto que sobran empleados municipales y que las finanzas están en orden, ¿cómo explica que las clases en las escuelas municipales no hayan comenzado; que no se haga bacheo; que falte la iluminación de las calles; que el pasto crezca hasta en las veredas; que no se sepa dónde se va a enterrar la basura; que no se hagan desagües; que Córdoba esté fea, sucia, abandonada? Pese a lo difíciles que son siempre las relaciones con el gremio (Suoem) y sus dirigentes, quienes junto al intendente militan hoy en el sector kirchnerista, los trabajadores son otra cosa. Giacomino debería hacerse cargo, después de las humillaciones a las que él mismo sometió a los empleados, intentando enfrentarlos con la sociedad y someterlos al escarnio público. ¿Alguien imagina que los más de 600 cambios que produjo entre sus funcionarios, y los que se siguen produciendo, no han influido en el ánimo de los municipales para que disminuyan su rendimiento laboral, cayendo muchas veces en abusos inconcebibles que el próximo intendente deberá corregir?Giacomino reconoció que el último conflicto con los municipales lo fabricó y extendió para perjudicar electoralmente a Juez. A costa de la tranquilidad de los vecinos, ahora parece querer poner en práctica nuevamente esa modalidad, como ya lo anticipó. Sólo resta esperar que los trabajadores honestos, dignos y honorables no entren en ese juego.
*Presidente del bloque de concejales del Frente Cívico, ciudad de Córdoba.

