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Garantizar la transparencia de los comicios

Si bien en la Argentina de los últimos tiempos no hay sospecha generalizada de fraude electoral, sabemos que el sistema no es todo lo transparente que debiera.

29 de julio de 2013 a las 02:00 p. m.
Griselda Baldata*
Garantizar la transparencia de los comicios

Antes de que venciera el plazo para inscribir en la Justicia electoral los frentes o alianzas para las próximas elecciones legislativas, escribí una columna de opinión publicada por este diario el pasado 15 de mayo.

Con humildad, pretendía interpretar una demanda colectiva de quienes no adhieren al proyecto político del kirchnerismo: “La necesidad de conformar frentes programáticos y electorales entre aquellos partidos con coincidencias ideológicas y acuerdos de conductas y que fueran creíbles y atractivos como para convertirse en el vehículo donde canalizar el descontento de una gran parte del pueblo con el Gobierno nacional”.

En muchos distritos, esos frentes lograron materializarse (algunos ya consolidados, como en Santa Fe) y el caso más emblemático y novedoso es el conformado por la centroizquierda de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires: cuatro listas competirán entre sí en las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (Paso), dentro del espacio Unen (Socialismo, UCR, Coalición Cívica, Libres del Sur y Proyecto Sur).

En Córdoba, la situación es diferente, la oposición sigue segmentada y el único espacio conformado por varios partidos con cierta durabilidad en el tiempo es Unión por Córdoba, aunque la fuerte influencia del PJ le quita la esencia y el espíritu de lo que debe ser un frente o alianza política.

Controlar. No obstante la frustrada expectativa de que la oposición en nuestra provincia hubiera podido ofrecer una alternativa electoral unificada, no la exime de otras responsabilidades no menores en el acto electoral que se avecina. Si bien en la Argentina de los últimos tiempos no hay sospecha generalizada de fraude electoral, sabemos que el sistema no es todo lo transparente que debiera.

La reiterada negativa del kirchnerismo para aprobar el proyecto de ley de boleta única (Argentina y Uruguay son los únicos países latinoamericanos que no cuentan con su instrumentación) deja al descubierto la existencia de razones subterráneas que obstaculizan y complican la transparencia del proceso.

Los que se atribuyen ser los autores de las mayores reformas de ampliación de derechos no pueden explicar por qué se aferran a sistemas electorales vetustos y de dudosa confiabilidad. Muchas veces porque avezados fiscales de partidos “meten mano” de manera indebida en el recuento de los votos; muchísimas otras porque los presidentes de mesa no son idóneos en el manejo del escrutinio o porque quienes fueron designados con esa carga pública no aparecen en el horario y lugar estipulados –lo cual obliga a habilitar la mesa con el primer elector que llega a emitir su voto– y se terminan enviando datos que distan mucho de ser los resultados verdaderos, burlando así la voluntad del elector.

Ni que hablar del “robo de boletas”, bastante común en los últimos tiempos, del voto en cadena y de otras formas o conductas fraudulentas. Esto afecta sobremanera la transparencia de los comicios y, por lo tanto, la calidad de uno de los mecanismos fundamentales del régimen de representación.

Esfuerzo conjunto. En la mayoría de los distritos electorales hay sólo dos partidos (PJ Y UCR) en condiciones de fiscalizar adecuadamente el proceso. El resto de los partidos cuenta con fiscales generales, en el mejor de los casos, y que sólo actúan como "repositores de boletas".

Ninguna de las demás fuerzas políticas en Córdoba está en condiciones de fiscalizar en forma debida los comicios.

Sería una buena señal que la dirigencia de los partidos con este déficit de estructura pudieran alcanzar acuerdos y compromisos para llevar adelante una estrategia de fiscalización conjunta, que permita una numerosa presencia de fiscales capacitados en cada mesa, preparados para garantizar transparencia durante todo del desarrollo del proceso, incluso en el momento de realizar el recuento de votos y la confección del telegrama que luego es enviado a la Junta Electoral.

Una vez más, las organizaciones de la sociedad civil dan muestras de interpretar una demanda colectiva y canalizarla con rapidez. La Red Ser Fiscal ya ha registrado a muchísimos ciudadanos que pretenden ser protagonistas no sólo emitiendo su voto, sino convirtiéndose en custodios de la transparencia de los comicios.

Es responsabilidad de la oposición colocarse a la altura de las circunstancias y alcanzar esos acuerdos. De lo contrario, una vez más, los dirigentes políticos habremos dado muestras de la enorme dificultad que tenemos para interpretar las demandas de la sociedad. Y la transparencia y confiabilidad de los comicios, esencia de todo proceso electoral, seguirán siendo una aspiración republicana insatisfecha.

*Exdiputada nacional de la Coalición Cívica.