Flor de la Banda Oriental
Algo se quebró en su relación con el pueblo uruguayo cuando los Tupamaros decidieron ejecutar a Dan Mitrione, agente de la CIA e instructor de los policías en el arte de interrogar prisioneros. Ángel Stival.
Algo se quebró en su relación con el pueblo uruguayo cuando los Tupamaros decidieron ejecutar a Dan Mitrione, agente de la CIA e instructor de los policías en el arte de interrogar prisioneros. Hasta ese fatídico 10 de agosto de 1970 –que inspiró la película Estado de sitio, de Costa Gavras– los Tupamaros gozaban de gran popularidad, los rodeaba un halo romántico y sus acciones tenían aires "robinhoodenses", a favor de los pobres. La versión más atractiva acerca del origen de su nombre es la que lo deriva de la rebelión de Tupac Amaru contra la dominación española. Desde ahí, los conquistadores comenzaron a usar la expresión tupamaro como mote despectivo, en tanto la ensalzaban poetas y escritores populares.Uno de ellos, Osiris Rodríguez Castillo, compuso el más conocido Cielo de los Tupamaros : "Cielo, mi cielito lindo, /danza de viento y juncal / prenda de los tupamaros / flor de la Banda Oriental. / El cielo de los matreros / miren qué oscuro que está... / bien haiga las medialunas /que lo andan por alumbrar... / Pa' mí que los chapetones / ya nos cuentan redotaos /y es que no han cáido en que somos / pocos, pero bien montaos...". Anda por ahí José Mujica, pisando los 80, ayer rehén de la dictadura uruguaya durante 15 años, amenazado con el fusilamiento si sus compañeros volvían a las armas y hoy repartiendo sonrisas y travesuras, haciendo caso omiso de su condición presidencial. Una de ellas fue participar de un homenaje a Raúl Sendic (1925-1989), su compañero en la fundación de Tupamaros y en la cárcel, que desató severas críticas: "En aquel Uruguay pacífico y democrático, (Sendic) introdujo métodos de una violencia tal que terminaron por desencadenar la reacción militar que derivó en el golpe de Estado", expresa una minieditorial del diario El País de Montevideo. La última de las maniobras distractivas de "Pepe" fue tener en vilo a la Justicia, al decir que vio un video en el que aparecen militares que amenazan a los jueces que pretenden juzgarlos. El video no aparece. Para Mujica es una táctica. Presionado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos –que exige derogar la Ley de Caducidad (una suerte de obediencia debida y punto final juntas), ratificada por un referéndum– el Presidente elige desorientar para descomprimir. Hoy dice que se aferra con desesperación al futuro y no quiere mirar atrás; y mañana, que no se puede dar vuelta la página alegremente como algunos quieren. Tampoco Uruguay termina de cerrar las heridas del pasado.

