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El fin del mundo (infantil)

El día en que se profetizaba el fin del mundo pasó y todo sigue aproximadamente igual. Enrique Orschanski.

29 de diciembre de 2012 a las 12:01 a. m.
Enrique Orschanski (Médico)
El fin del mundo (infantil)

El día en que se profetizaba el fin del mundo pasó y todo sigue aproximadamente igual. Con los mismos conflictos, encuentros e ilusiones. Como en otras ocasiones a través de la historia de la humanidad, muchas personas pensaban que sería "ahora" cuando terminaría todo. Pero ni las predicciones mayas ni los mensajes apocalípticos de profetas de Discovery Channel se han concretado en este comienzo de siglo que, en otro sentido, muestra fines del mundo infantiles más concretos, actuales, reales. Y que preocupan de manera consistente. El fin del mundo ya llegó para aquellos chicos que limpian vidrios en las esquinas, una mano esgrimiendo un escurridor, la otra haciendo un círculo con los dedos. Los que al final del día deben rendir cuentas con adultos que aprovechan sus magras ganancias.El fin del mundo es habitual en aquellos chicos que viven en zonas marginales, lejos del agua potable, de la comida y el abrigo. Chicos que no existen, ya que no figuran en ningún registro civil. Nacen, sobreviven y mueren en total anonimato estadístico. Ajenos a lo que existe más allá del suburbio.Otros niños sienten que están viviendo el fin del mundo cuando sobre ellos no hay mirada paterna. No me refiero a aquellos que perdieron a sus progenitores sino a los huérfanos de padres vivos, tan ocupados en trabajar por sus hijos que no alcanzan a sostener una relación que los construya.El fin del mundo llegó mucho antes de diciembre para aquellos que terminaron recibiendo clases en colegios destruidos, con docentes desalentados por el descrédito social y los bajos sueldos, y recitando contenidos pedagógicos alejados de la realidad. Porque sin educación, las posibilidades de cambio en los chicos serán muy pocas, y se profundizará la brecha entre los que accedan a un destino digno y los que no.No es necesario que Nostradamus nos anuncie que el fin del mundo está cercano. Muchos niños, con sus existencias consumidas por la miseria, nos previenen que ellos ya lo están transitando.Creo que cambiaría la perspectiva vital si cada persona que se sintió aliviada por haber transcurrido el 21 de diciembre sin catástrofes a la vista, revisa su entorno y ayuda a modificar, cada uno de acuerdo al alcance de sus brazos, la realidad del fin del mundo de tantas infancias.