Felicidad en tiempos de coronavirus
Si quieres vivir una vida llena de alegría y satisfacción, entonces sólo tienes que hacer del optimismo y de la felicidad un enfoque y una meta por lo que estás atravesando.
No te preocupes ni te entristezcas: si el ayer se perdió, el hoy está en tus manos. Y si el hoy recoge sus papeles y te abandona, no te aflijas: está el mañana, y lo que ya sucedió no se recupera más; de nada sirve lamentarse.
Puedes tenerlo todo y al otro día se te vuelve en contra, pero si estás con Dios, él estará contigo, siempre y a tu lado. Sin esperanza y fe, los desposeídos no vivirían hasta hoy. Y si miraras la existencia con los ojos de una persona complacida con lo que posee, verías la belleza en su forma más natural y simple.
Las personas buscan la felicidad, pero ella busca a quien se la merece. El optimismo es esa ventana; no importa cuán pequeño sea su tamaño, abre grandes perspectivas en la vida.
Nadie puede regresar al punto de partida para iniciar un nuevo comienzo, pero cualquiera puede comenzar ahora y crear una nueva tangente positiva.
Ten por seguro que la dicha y la felicidad no dependen de lograr un objetivo material, porque el pesimista ve la dificultad en cada oportunidad mientras que el optimista ve la oportunidad en cada dificultad. No intentes perseguir un sueño que no pudiste lograr, y trata de hacer de un inconveniente pasajero un nuevo sueño.
La felicidad está en ti; no la busques en las personas. Y las soluciones están contigo y no en los demás.
La felicidad no se vende ni se compra: ella es la clave para una vida hermosa. Pero para eso debes creer en el destino, porque hay un Dios que te garantiza el sustento día tras día, sin nada a cambio más que lo adores a Él.
La felicidad es tener una conciencia pura, sana y limpia que recoge todo lo que te hace sentir bien en esta vida, y sería como un pago de buena fe para la vida después de la muerte.
No pienses que el fin de las cosas es el fin del mundo. El universo no es lo que tú ves.
La vida, en resumen, no es más que un amanecer y un atardecer. Haz que tu amanecer esté lleno de sonrisas por la mañana, para que puedas disfrutar de un atardecer bello y sereno.
*Imán, miembro del Comipaz

