Industria aeroespacial. Fadea, en circuito de espera

La síntesis más robusta, exitosa en otros países, es un "holding" aeroespacial mixto con gobernanza tripartita, complementado por inversiones específicas y acuerdos. Este modelo combina soberanía, eficiencia y velocidad, capital y tecnología, rigor técnico, y escalabilidad.

25 de mayo de 2026 a las 12:02 a. m.
Jorge Adino De Bernardo
Fadea, en circuito de espera
La sede de Fadea, en la ciudad de Córdoba.

En el mundo aeronáutico, un circuito de espera es un procedimiento instrumental predefinido en el cual una aeronave se mantiene dentro de cierto espacio aéreo a la espera de recibir una autorización posterior. El objetivo principal de las esperas es retrasar el desplazamiento de una aeronave al aguardo de que un controlador autorice el aterrizaje.

Este procedimiento aeronáutico tiene una analogía con la situación de la Fábrica Argentina de Aviones (Fadea), que desde hace décadas se mantiene en un circuito de espera donde la indefinición de su rol hacia el futuro impide su despegue.

Si bien cada gestión lleva adelante acuerdos y contratos de menor cuantía, la carencia de una definición sobre una estructura societaria autárquica que garantice su continuidad independiente de los cambios de gobierno provoca que potenciales inversores mantengan sus reservas, lo que aletarga el despegue empresarial.

Interacción público-privada

Como primeros pasos, es prudente analizar la conveniencia de que los sectores privados dedicados a la producción aeronáutica y espacial de distinta índole tengan un mayor protagonismo. Incluso, hasta ofrecerles en comodato espacios en las amplias instalaciones disponibles.

Esos mismos actores, muchos de ellos agrupados en clusters, podrían así interactuar y complementar sus proyectos representados por una empresa que comprenda a los sectores del transporte aéreo, de la defensa, de la aviación civil y el de la cofabricación internacional.

No se debe dejar de lado, por cierto, a los centros de capacitación que requieren los actuales cambios tecnológicos, donde la provincia de Córdoba cuenta con sus escuelas técnicas, necesarias de actualizar. A ello se suma la trayectoria del Instituto Universitario Aeronáutico, la Universidad Nacional de Córdoba, la Universidad Tecnológica Nacional y la importancia que reviste la Escuela de Suboficiales de Aeronáutica en cuanto a la formación de técnicos en mantenimiento para la defensa.

También la presencia de la Conae (Comisión Nacional de Actividades Espaciales) y de Invap (Investigación Aplicada) representa un interesante campo de integración en producción aeroespacial.

A pesar de la convivencia necesaria de estos sectores, la realidad demuestra que los proyectos que se interrumpen provocan grandes pérdidas en el presupuesto nacional y a la vez marginan valiosos recursos humanos que cuesta mucho tiempo formar y que son absorbidos en otras latitudes.

Las experiencias anteriores no dieron resultados en la medida en que no se atendió la importancia del sector privado en esta industria, como acontece en otras naciones donde la rentabilidad es positiva. Sin caer nuevamente en los diversos ejemplos del pasado, Córdoba reúne las condiciones para que este centro industrial renazca acompañando las nuevas tecnologías, muchas de ellas trasladables a otros sectores de las actividades metalmecánicas.

El denominado "polo aeroespacial" ya se encuentra en un progresivo crecimiento en materia aeroportuaria, con vuelos nacionales, regionales e internacionales que requieren asistencia técnica, al igual que el material afectado al sistema de defensa.

El ofrecimiento de servicios de distinta índole receptados por un sistema de coparticipación con una nueva concepción de Fadea posibilitaría hacerla rentable, como acontece internacionalmente con empresas similares.

Ecosistema híbrido

Una alternativa potencialmente viable es promover una discusión organizacional con los sectores interesados en el desarrollo aeroespacial. Una convocatoria a sus principales actores permitiría definir un marco societario que posibilite el empleo de las instalaciones en una gestión compartida en la que se modifiquen las metodologías que impidieron la interacción con mercados internacionales.

Una arquitectura posible de integración societaria para una industria aeroespacial es la combinación de sector público, sector privado e inversores nacionales e internacionales. Todo dentro de un ecosistema institucional híbrido que equilibre la visión estratégica del Estado sin necesidad de que este sea mayoritario; que posibilite eficiencia operativa al sector privado, y que proteja al capital inversor, a través de una gobernanza técnica independiente que asegure la consolidación de los proyectos en el mediano y largo plazo.

La síntesis más robusta –probada en Europa, Brasil, Canadá y Corea del Sur– es un holding aeroespacial mixto con gobernanza tripartita, complementado por inversiones específicas y acuerdos. En ese esquema, el Estado colabora con estrategias e interactúa con el componente privado para mejorar la eficiencia, la productividad y la exploración de mercados, al mismo tiempo que se asegura a los inversores internacionales estándares administrativos globales y disciplina financiera.

En una conformación de directorio tripartito, el Estado propone estrategias de seguridad nacional y exportaciones sensibles. Los privados aportan eficiencia, productividad y mercados. Los inversores nacionales e internacionales exploran y se relacionan con mercados y estándares globales, y aportan marketing y financiamiento.

La regla clave es que ningún bloque puede imponer decisiones sin al menos uno de los otros dos. Este modelo combina: soberanía (Estado); eficiencia y velocidad (privados); capital y tecnología (inversores); rigor técnico (comité científico), y escalabilidad (subsidiarias y fondos).

Es el modelo que permitió el éxito de Embraer, en Brasil; Airbus Group, en Europa; Bombardier / MDA, en Canadá, y KAI, en Corea del Sur.

Más que dilaciones estériles, lo importante es analizar los éxitos ajenos para mejorar las opciones, bajo la premisa de que el peor trámite es el que no se hace.