Compartir
Opinión

Panorama político. Factor Schiaretti: los 7 puntos no K que pueden volver a ayudar a Milei

El peronismo cordobés vuelve a mirar la cosecha nacional que consiguió Schiaretti en 2023 y que el espacio de los gobernadores repitió en 2025. Una reserva electoral que puede ser propia, pero también funcional al líder libertario.

25 de julio de 2026, 16:14
Factor Schiaretti: los 7 puntos no K que pueden volver a ayudar a Milei
Juan Schiaretti. El diputado nacional, vuelve a ser parte de la estrategia del peronismo de cara al 2027.

Siete puntos nacionales. Esa es la carta que Martín Llaryora tiene guardada para poner sobre la mesa cuando la situación lo amerite. El caudal de votos logrado por Juan Schiaretti en la primera vuelta de 2023 como cabeza del proyecto “federal” opositor a Sergio Massa y al por entonces anarcolibertario Javier Milei es una reserva de valor que atesora el peronismo de Córdoba con vistas a las batallas que vienen.

Schiaretti debutó este año en su nuevo rol de diputado nacional con un perfil bajísimo, a la altura de lo que esperaban quienes más lo conocen y defraudando las expectativas de algunos que lo creían con otros bríos en el Congreso.

Obtuvo su banca tras perder sin atenuantes en Córdoba con el hoy diputado libertario Gonzalo Roca. Pero la canasta de Provincias Unidas, la alianza que forjó Llaryora con el santafesino Maximiliano Pullaro y otros gobernadores “antigrieta”, volvió a estampar siete puntos en el tablero nacional tras la sumatoria de los distritos en los que compitió ese sello, hoy desdibujado pero no muerto.

El gobernador Llaryora y su par de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, en la campaña 2025 de Provincias Unidas.
El gobernador Llaryora y su par de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, en la campaña 2025 de Provincias Unidas. (La Voz.)

La repetición del resultado, dos años después, habilita la lectura que algunos sostienen por estos días en el Centro Cívico. “Hay mercado para el producto que vendemos”, dicen quienes imaginan reincidir en el tablero nacional el año que viene.

Schiaretti ya le fue decididamente útil a Milei para llegar al poder. El ex tres veces gobernador catalizó en aquella primera vuelta al electorado que, aun siendo peronista, nada quiso saber con la continuidad del kirchnerismo.

Los más de 1,8 millones de votos que reunió no sólo le impidieron a Massa ser presidente en primera vuelta, sino que luego, en el balotaje, volaron en su mayoría a la canasta de Milei.

El tigrense se había impuesto en aquella compulsa –la primera tras las Paso que ahora Milei quiere eliminar– y quedaba a menos de cuatro puntos de suceder a Alberto Fernández. Pero el segundo puesto de Milei lo catapultaba más tarde –segunda vuelta mediante– a la Casa Rosada.

Fiel a su estilo, Schiaretti no ha dicho ni dirá nada sobre sus próximos pasos. Un estrechísimo colaborador comenta lo esperable. “El proyecto Provincias Unidas está en pie. ‘El Gringo’ está bien. Fuerte y bien de salud. Y si tiene que ser parte el año que viene de una construcción, lo será. Tenemos un caudal probado de gente que quiere otro país, y Juan lo representa”, dicen en su entorno. Schiaretti cumplió 77 años el mes pasado.

Necesidades concurrentes

En el Panal, hay una mirada parecida. El llaryorismo confía en contar con Schiaretti si –como pasó el año pasado– el proyecto lo precisa.

Aquí hay dos planos. Por un lado, la necesidad de Llaryora de ser reelegido. Esa es, obviamente, la prioridad. Pero también le es imperioso sostener las bancas cordobesistas en el Congreso. A Carlos Gutiérrez, a Alejandra Torres y a Juan Brügge se les terminan sus mandatos en Diputados en 2027. Lo mismo sucede con Alejandra Vigo en el Senado.

El gobernador cordobés, Martín Llaryora, con diputados de Provincias Unidas.
El gobernador cordobés, Martín Llaryora, con diputados de Provincias Unidas. (Provincias Unidas)

Sin la herramienta parlamentaria, la sequía de fondos que Milei le aplicó a Córdoba hubiera sido todavía más extrema. Nadie más que Llaryora sabe que el deshielo financiero de las últimas semanas responde sólo a una necesidad de la Rosada. Milei no cambió. Afloja porque no tiene la fuerza para seguir apretando.

Es en este nuevo contexto en el que Llaryora y los suyos confían en que podría haber una oportunidad. Y más aún tras el empoderamiento del jefe de Gabinete, Diego Santilli –“el hombre que no sabe decir ‘no’”–, un viejo conocido del gobernador.

En este renovado juego, más propio de políticos “profesionales”, menos digitales y sin la influencia algorítmica que mareó al oficialismo en los dos primeros años de Milei, Llaryora ve los trazos de un camino que antes no aparecía.

Sobre este bosquejo se asientan versiones e hipótesis de eventuales pactos y traiciones. A veces, una simple pregunta puede desnudar las teorías conspirativas, tan de moda por estos días: si Milei cree que puede ganar la gobernación provincial, ¿por qué no lo haría? Todo está por verse.

Javier Milei y Juan Schiaretti.
Javier Milei y Juan Schiaretti. (La Voz.)

También, el impacto real y la evolución del momento económico que atraviesa la administración Milei. Ya con la burbuja del Mundial pinchada, algunos indicadores poco auspiciosos volvieron a marcar esta semana lo que parecen ser las características del terreno en el que se disputarán los partidos de la política en 2027. Una economía que, aun creciendo, no es percibida ni llega a la mayoría. Y una demanda ciudadana que mutó: la baja de la inflación es un logro de Milei, pero hace tiempo dejó de ser el problema central de los argentinos. La preocupación imperante es llegar a fin de mes y no perder el empleo, mayoritariamente informal.

Tal vez en el dato que reveló en los últimos días el politólogo Diego Reynoso, investigador de la Universidad de San Andrés, haya una primera respuesta al cambio de actitud menos combativa que muestra el Gobierno, al menos con algunas provincias, entre ellas Córdoba: “Nunca alguien que no votó a Milei aprobó su gestión”.

Esa definición marca un límite, y más si se la cruza con la caída de aprobación que Reynoso viene midiendo: más de 20 puntos desde aquellos 55 con los que se impuso ante Massa en el balotaje. Hoy está en 34 puntos. En Córdoba, los números de Milei son algo mejores que el promedio nacional, aunque no descollantes.

En este contexto, Schiaretti está en la baraja. No es una carta que Llaryora necesite jugar ahora. Pero tampoco piensa descartarla. Los siete puntos nacionales de 2023 y de 2025 siguen allí, como un activo político. La pregunta es cuándo –y para qué– volverán a entrar en juego.