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Exenemigos, nuevos amigos

Tanto Washington como Teherán apoyan al gobierno de Bagdad, a los kurdos en el norte de Irak y se oponen al islamismo sunita.

11 de julio de 2014 a las 12:01 a. m.
Farshid Motahari y Johannes Schmitt-Tegge (DPA)
Exenemigos, nuevos amigos

“Tenemos un enemigo común”, dijo la exsecretaria de Estado estadounidense Condoleezza Rice en 2007, durante un vuelo a Turquía. Entonces se trataba de la organización terrorista kurda PKK. Ahora, Estados Unidos busca socios en la lucha contra un nuevo enemigo que lleva por nombre Estado Islámico en Irak y el Levante (Eiil). La crisis continua en Irak muestra que en la región, a pesar de las diferencias, pueden fraguarse nuevas amistades y enemistades.

De repente, el que hasta ahora ha sido el “gran Satán” (Estados Unidos) podría convertirse en un aliado de Irán. Tanto Washington como Teherán apoyan al gobierno de Bagdad, a los kurdos en el norte de Irak y se oponen al islamismo sunita. “La situación no sólo hace cada vez más probable esta constelación estratégica, sino que la convierte en necesaria”, según un politólogo en Teherán.

Al menos, el presidente iraní, Hassan Rohani, no tendría nada que objetar a esa constelación. “Si (el presidente de Estados Unidos Barack) Obama me contactase, se podría hablar de ello”, dijo este clérigo considerado moderado. A diferencia de su predecesor, Rohani ya ha conversado varias veces con su par estadounidense, aun cuando haya sido más en relación con el diferendo nuclear que con la situación en Medio Oriente.

Desde el punto de vista de los estadounidenses, todo esto resulta sorprendente, pues en tiempos de George W. Bush se descalificó a Teherán situándola en el “eje del mal” junto con otros “estados canalla”, como Corea del Norte. Para Obama, sin embargo, la consigna es detener a toda costa el terrorismo en Irak. Sabe que no puede destruir el campo minado de Medio Oriente sólo por la vía militar, sino reforzando a socios locales, según formuló la Casa Blanca en 2011. También el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, dijo que “no descartaría nada que fuese constructivo”.

Para el Irán chiíta, el gobierno de Nuri al Maliki en Bagdad es un estrecho socio al que se le ha prometido una cooperación ilimitada en la lucha contra las milicias terroristas del Eiil. En opinión de Teherán, los grupos como Al Qaeda y los talibanes en Afganistán transmiten al mundo una imagen falsa del islam. "Sencillamente, es un grupo que, en nombre del islam y la yihad, promete a jóvenes el paraíso por vías no islámicas e inhumanas", señaló el expresidente iraní Akbar Hashemi Rafsanyani.

Desconfianza y rivalidad

Mientras tanto, la rivalidad entre Arabia Saudita e Irán aumenta. Teherán responsabiliza a los saudíes por su apoyo a los insurgentes en Siria y por la última oleada terrorista. ¿De dónde saca el señor (Abu Baker, líder del Eiil) Al Bagdadí todo el dinero si no es de Riad?

El gobierno de Rohani se muestra cauto, pero la crisis bilateral diplomática no cesa desde el inicio del conflicto en Siria.

A pesar del apoyo que pueda brindar a Bagdad, Teherán quiere evitar a toda costa que la lucha contra el Eiil parezca una confrontación entre chiítas y sunitas. De ahí que la versión oficial sea que los iraquíes tienen que liberarse solos del Eiil. Pero Teherán sabe también que las tropas yihadistas son superiores al ejército iraquí. Es por ello que de forma no oficial se han enviado aviones y drones a Irak. Hasta la fecha, Irán ha negado con vehemencia tener tropas en suelo iraquí.

A favor de la colaboración con Washington, pesa que se podría mover el fiel de la balanza en las negociaciones nucleares en Viena y derivar en el fin de las dolorosas sanciones económicas. Por su parte, Obama podría vender estas conversaciones como un éxito de su política exterior.