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Evo Morales y una amenaza a la prensa

Evo Morales ha estado dedicado a construir un gigantesco multimedio que predica sin descanso el belicoso discurso oficial. Emilio J. Cárdenas.

03 de noviembre de 2010 a las 12:01 a. m.
Emilio J. Cárdenas (Ex embajador argentino ante la ONU)
Evo Morales y una amenaza a la prensa

Como ocurre en los países "bolivarianos" (y en algún otro, como el nuestro), la libertad de prensa está seriamente en peligro en Bolivia. El oficialismo, esto es el Movimiento al Socialismo (MAS) que lidera Evo Morales, acaba de hacer sancionar –escondida en una ley contra la discriminación y el racismo– una norma en función de la cual el Poder Ejecutivo puede sancionar y hasta cerrar los medios de prensa. Morales, que suele referirse a sus opositores con el calificativo de "racistas", se ha munido de una verdadera "mordaza" que está generando cambios de conducta en la prensa boliviana. Por caso, los medios escritos han dejado de publicar comentarios de lectores, desde que hacerlo los expone a las sanciones previstas en la ley. Un caso evidente de autocensura, estimulada normativamente, con perversidad.Evo Morales, con rumbo cada vez más autoritario, ha estado, además, dedicado a construir un gigantesco multimedio oficial, con cobertura en todo el país. Para ello, estructuró una red de medios escritos, televisivos y radiales que predican sin descanso el belicoso discurso oficial, el único evangelio aceptado por el MAS. Además, procura silenciar, a través de la intimidación, a los independientes. Misión de la SIP. La situación impulsó a la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) a enviar una misión a Bolivia, encabezada por el periodista uruguayo Claudio Paolillo, director del semanario Búsqueda . Los integrantes de la misión solicitaron una entrevista con el presidente, como es de práctica. Morales se negó a recibirlos, argumentando "problemas de agenda". Sin encontrar alternativas, los hombres de la SIP se reunieron con el autor intelectual de la norma que contiene la "cláusula mordaza", el diputado oficialista Jorge Medina, quien difícilmente se conmueva por los alegatos a favor de la libertad de opinión, en la que evidentemente no cree. Otras autoridades, como el titular del Senado boliviano, René Martínez, o el viceministro de Coordinación Gubernamental, también se negaron a recibirlos. Los periodistas bolivianos reunieron más de 400 mil firmas para presentar una iniciativa legislativa que elimine la "cláusula mordaza", que abre las puertas a la suspensión y cierre de medios y a posibles juicios penales contra periodistas, individualmente.Mientras tanto, la presión del Gobierno sobre los medios se está incrementando. Mario Machicado, director de Lucha contra el Racismo, ha anunciado la elaboración de un estudio (presuntamente técnico) para "identificar" a los medios cuyos mensajes actuales se tengan (por el Gobierno, claro está) como racistas o discriminatorios. En el esfuerzo, colaborará el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Bolivia, quien tendrá alguna influencia moderadora en el proyecto. Pero sólo eso.En un ambiente caldeado, los trabajadores de la prensa de La Paz, Potosí y Montero, en Santa Cruz, han salido a las calles para protestar ruidosamente contra la "norma mordaza". En sus manifestaciones, participan otras organizaciones sociales. En paralelo, algunos periodistas han comenzado una cadena de huelgas de hambre, pero lo cierto es que a Morales las protestas parecen tenerlo sin cuidado, desde que está lejos de asignar importancia a la libertad de expresión. Es más, lo que hizo apunta a cercenarla, más que a defenderla.Ocurre que para los autoritarios, el control de la opinión pública y la supresión del disenso son, ambos, objetivos prioritarios y complementarios en su "forma" de gobernar.