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Eufemismos y educación

En el consultorio pediátrico, las consultas suelen originarse en episodios infantiles que los familiares juzgan inapropiados. Aunque existen otros problemas de igual o mayor magnitud, los vinculados con la conducta sexual provocan inquietud y desasosiego en los padres.

16 de febrero de 2014 a las 02:05 p. m.
Enrique Orschanski*
Eufemismos y educación

Siempre surgen dudas sobre cómo acompañar a los chicos en el conocimiento del cuerpo y de su sexualidad. En el consultorio pediátrico, las consultas suelen originarse en episodios infantiles que los familiares juzgan inapropiados. Aunque existen otros problemas de igual o mayor magnitud, los vinculados con la conducta sexual provocan inquietud y desasosiego en los padres. Más aún cuando ocurren embarazos o infecciones derivadas de relaciones sexuales no controladas entre adolescentes.Es entonces cuando se valora la importancia de la educación sexual. Una educación no limitada a la genitalidad, sino que incluya el reconocimiento y cuidado del cuerpo desde temprana edad, la aceptación de las diferencias y el ejercicio de relaciones sexuales responsables.Como en otros aspectos educativos, los padres son indispensables. Ellos son los que inician la educación sexual estableciendo el sexo de crianza, mostrando qué y cómo exponerse, demostrando afecto e integración con otros. Y expresando el pudor, ese freno inevitable en la regulación de las relaciones humanas, que aparece siempre que se aborda lo íntimo.Pero es el pudor el que origina una normal reticencia cuando se nombra a los órganos genitales. Surgen curiosos neologismos que, ya sea por el cambio de palabra o por el diminutivo, reducen la incomodidad de pronunciarlos. El pene es el "pitulín"; los testículos, "bolitas". La "chochi" es la vulva. También para la materia fecal y la orina hay palabras de reemplazo: ­"popó" y "pipí". La variedad de ejemplos sorprende, porque nadie imagina igual cantidad de nominaciones optativas para el codo, el mentón o la rodilla.El problema de los eufemismos no es idiomático: es formativo. Los nombres alternativos pueden conducir a ambigüedades que confunden a los chicos en su educación sexual inicial. Porque, además de expresar pudor, los eufemismos suelen provenir del desconocimiento.Padres que ignoran la anatomía y el funcionamiento de órganos íntimos de sus hijos seguramente desconocen lo mismo de sí, lo cual explica por qué les cuesta afrontar de manera clara aspectos de la intimidad. En cambio, padres familiarizados con expresiones precisas pueden transmitir de forma más sencilla lo íntimo. Y, de nuevo, la intimidad no se limita a los genitales, sino que alcanza a todas las conductas humanas.En épocas en las que impera la cultura del exhibicionismo, el concepto de intimidad se modificó. Lo que antes permanecía en el ámbito privado ahora se expone sin límites. Las redes sociales son el sitio preferido para adolescentes (y niños), que hacen pública la nueva gestualidad. Palabras, fotos, emoticones que exponen un amplio abanico de situaciones íntimas.Muchos no han alcanzado la madurez necesaria para controlar las consecuencias. Algunos ya no diferencian lo público de lo privado, y tampoco reconocen los riesgos de tal intemperie.Si queremos que los chicos conozcan y cuiden su cuerpo, acepten a otros y tengan una sexualidad satisfactoria, la educación sexual debe empezar temprano. Cada familia puede reconocer la sexualidad como dimensión constitutiva en cada etapa de la niñez y adolescencia, respetando sus propias convicciones y creencias.Un buen inicio sería celebrar cuando el ecografista diga "varón" aunque esperaban una nena (y viceversa). Así podrán consolidar el llamado sexo de nacimiento, de gran impacto en la construcción personal.Se educa nombrando con naturalidad las partes del cuerpo, mostrando que, en definitiva, todas son íntimas. Es aconsejable estimular el pudor, para que sea ejercido como límite en los contactos. Es indispensable combatir la discriminación sexual. Y, cuando la genitalidad los desborde en la adolescencia, mostrarles que todas las demostraciones físicas son aceptables cuando provienen del afecto.Los chicos crecerán compren­diendo estos y muchos otros ges­tos si proceden de adultos satisfechos con su propia sexualidad. Aquellos que sólo usan eufemismos por pudor, no por desco­nocimiento.

*Médico