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Espíritu de cuerpo

¿Qué factores disparan ese espíritu de cuerpo? Van desde el aparentemente frívolo “todos unidos triunfaremos” hasta el instinto de supervivencia cuando las desviaciones pueden tornarse imprevisibles. Carlos Sacchetto.

19 de diciembre de 2010 a las 12:01 a. m.
Carlos Sacchetto ([email protected])
Espíritu de cuerpo

El comisario Enrique Capdevilla, flamante jefe de la Policía Federal, fue uno de los integrantes de la plana mayor de esa fuerza que en la reunión mencionada por esta columna la semana pasada, se negó a que los efectivos desalojaran a los ocupantes del parque de Villa Soldati. Aquella reunión estuvo encabezada por el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y fue el origen de las medidas que adoptó la Presidenta para crear el Ministerio de Seguridad, devaluar a dos ministros y terminar acordando con el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri. Todo a un alto costo político.El inesperado giro de Cristina Fernández estuvo forzado por la realidad que, al principio del conflicto, el Gobierno nacional se negó a aceptar. El malestar en la Federal, la incontinencia verbal de Aníbal Fernández diciendo que la Nación era un convidado de piedra, el riesgo de que la ocupación de tierras se generalizara en el país y el alerta de gobernadores e intendentes fueron determinantes. Pero hubo algo más: los sondeos de opinión indicaban un serio desgaste en la imagen gubernamental.La Presidenta habló entonces con su mesa chica –el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini; el de Inteligencia, Héctor Icazuriaga, y el ministro de Planificación, Julio De Vido– y tomó la decisión. "Tenía otras opciones, pero prefirió ésa", dice con cierta decepción un peronista con oficina en la Casa Rosada. "Es cristinismo puro", agrega, para referirse a la creciente gravitación que tienen, entre otros, Hebe de Bonafini, el piquetero Luis D'Elía y el periodista Horacio Verbitsky. Nilda Garré tiene ahora el desafío de disciplinar a una Policía Federal que lleva siete años bajo gobiernos kirchneristas.D'Elía a su vez buscó responsabilizar por el conflicto a Eduardo Duhalde complotado con Macri, y hasta mencionó a Daniel Scioli, Julio Alak y Aníbal Fernández como parte de una conspiración para desestabilizar a Cristina. Las internas oficiales se pusieron al rojo. Por esos tironeos, a muchos llamó la atención que en la asunción de los nuevos ministros hubiera ausencias significativas. Estuvieron sólo dos o tres gobernadores y no se vieron intendentes bonaerenses ni representantes de la CGT, quienes integran el elenco estable de cada acto en la Casa Rosada. Desconfianzas internas. Un miembro destacado del peronismo parlamentario no ocultó sus dudas al hacer un balance de la agitada semana que pasó. "Lo que comenzó siendo una oportunidad para que el macrismo saliera desgastado terminó generándonos desconfianzas internas", sostuvo. En realidad, fue más que eso. La promesa de atacar la inseguridad nunca antes reconocida, el compromiso de dar solución a quienes reclaman tierras y viviendas, y la pérdida de poder de Aníbal Fernández y del ministro de Justicia, Julio Alak, no serán gratis para la Presidenta. Y, encima, debe administrar la siempre difícil convivencia entre peronistas y aliados estratégicos.A lo largo de su historia, el peronismo ha tenido momentos de duras disputas internas por diferencias ideológicas que parecían insalvables. De un extremo al otro, y sólo como rápidos ejemplos, pueden recordarse las épocas de ortodoxos y legalistas, de montoneros y lopezrreguistas, de la derecha liberal menemista y del izquierdismo alentado por el Néstor Kirchner de la última etapa. Pero siempre ha existido por encima de esos contrastes un espíritu de cuerpo que le ha permitido hacer correcciones para seguir manteniendo su hegemonía en la política argentina. ¿Qué factores disparan ese espíritu de cuerpo? Podrían mencionarse varios, pero van desde el aparentemente frívolo "todos unidos triunfaremos" que expresa la marcha partidaria, hasta el instinto de supervivencia que aparece cuando las desviaciones pueden tornarse imprevisibles. Varios dirigentes peronistas con dominio territorial vienen subrayando su preocupación por el vaciamiento de peronismo en el Gobierno, que incluye ahora la degradación de Fernández, Alak y otros que perdieron terreno. Y se lo harán saber a la Presidenta.La reunión del martes próximo del PJ puede servir de catarsis. Allí, Cristina será ungida jefa del movimiento por encima de las estructuras partidarias. También esperarán hasta después del verano que ella defina si será o no candidata a la reelección. La Presidenta puede contar con el apoyo de la izquierda y los piqueteros, pero es el peronismo el que garantiza los votos necesarios para ganar. Y a esos votos, el espíritu de cuerpo peronista nunca se los regaló a nadie