La esperanza en la Navidad
Creyentes y no creyentes, la mayoría se toma un descanso y festeja la Navidad. No es necesario que todos crean en la multiplicación de los panes. Arnaldo Pérez Wat.
El año que se va ha sido singular e inesperado en cuanto a sucesos. Es que los hombres saben cómo piensan las mujeres; pero ningún hombre sabe lo que piensa una mujer. Por ello, por más que la imaginación se proyecte hacia los rumbos más insospechados, en la mente de los que analizan el futuro del país y del mundo, la mayoría abriga la esperanza de que se saldrá del paso.En el Antiguo Testamento, los profetas interpretaban a la luz de la ley los acontecimientos presentes. Resultó una vocación espontánea: el fin primordial de la profecía fue la salvación; y luego, en menor orden, la predicción del futuro. Esto último es lo que más ha subyugado a la mente humana, por lo que últimamente en los medios de comunicación, falsos profetas, falsos videntes y charlatanes realizaron toda clase de predicciones.En tal panorama, el hombre que conserva la fe, al llegar las Navidades, busca en su interior un respaldo, un sostén para su voluntad; y el niño del pesebre le abre un sendero. Es la buenaventura divina que irradia ese principio de vida que al tiempo eclosionará en la figura de Jesús.El cristianismo que nació al pie de la Cruz se fortificó en los calabozos de los perseguidos, en la hoguera de los mártires, en los seres torturados en lo físico y espiritual.Hoy, hasta la ambivalencia placer-dolor parece venir regulada por empresas centralizadas que contestan desde una oculta voz grabada. Frente a semejante despropósito, el consuelo para el hombre con fe puede provenir de Isaías 10-1, que dice: "¡Ay de los que establecen leyes injustas para oprimir a los pobres y hacer violencia a los desvalidos de mi pueblo, para devorar cual presa a las viudas y saquear a los huérfanos!".No obstante, el Salvador no quiere un mundo de hombres tristes. A pesar de que en las Sagradas Escrituras se lee: "...y Jesús lloró". A pesar de que el Hijo de Dios derramó también lágrimas por la muerte de Lázaro; y a pesar de que en la Biblia se alaba la tristeza, en el fondo triunfa el Aleluya como superación del momentáneo dolor y como una suerte de escatología que se encamina hacia el bien.La voz de aquel que dijo: "Mirad los lirios del campo..." vuelve a resonar también, como decimos, por el cielo. Algunos mercaderes lo explotan comercialmente, pero su mensaje se reitera con más intensidad aprovechando la transmisión eléctrica. Pues, aunque cuando Jesús habló sólo lo escucharon cara a cara unas pocas personas, ahora las semillas de sus palabras se esparcen al instante por todo el mundo. En épocas de crisis moral y económica, muchos sufren porque se hallan en lo más bajo; son los excluidos de siempre. La Tierra estaba corrompida cuando Dios envió a Jesús para iluminarla en forma de palabra.Ahora, los explotados esperan otro eclipse de la suprema razón que proyecte su luz sobre todas las almas y que consiga la auténtica y ansiada igualdad; la que se erige sobre la base del amor. Con la caridad sola, no basta; la igualdad del amor y la razón llegará cuando nadie necesite de la caridad.Creyentes y no creyentes, fieles de otros credos, la mayoría se toma un descanso y festeja la Navidad. No es necesario que la totalidad de los que brindan en la Nochebuena crean en el significado de la multiplicación de los panes.Lo maravilloso, en todo caso, es que muchos hombres de buena voluntad están deseando con fervor que la multiplicación de los panes sea posible para aquellos que están sin pan y sin trabajo.

