Escuelas: textos y contextos
Ahora que han terminado las clases, un buen ejercicio sería pensar como sociedad de qué manera hemos acompañado a nuestras escuelas. Edgardo Carandino.
El texto: una muestra sobre los 60 años de la muerte de Eva Perón definida por un estudiante como algo que le da "asco". Lo sigue un pedido de sanción, en el medio una "explosión de opiniones", a favor y en contra, sobre lo que la escuela estaba por resolver. El texto: un docente que filmó un acto escolar titulado "La que no podía ahorrar en dólares" y lo subió a YouTube. Aquí, también, radio, televisión, medios gráficos y redes sociales expresaron las más diversas opiniones. Estos dos textos –a los que podríamos sumar muchos más sobre las diversas situaciones que suceden todos los días en nuestras escuelas– tienen un contexto. Este es amplio y complejo, y cualquier análisis puede aparecer sólo como un hecho mediático, que rápidamente se olvida.¿Cómo acompañar a estas comunidades educativas, luego de estos "traumas"?¿Estamos en una sociedad que le pide a la escuela mucho más de lo que esta puede dar?¿No deberíamos preguntarnos si no estamos quedándonos en el "bombardeo y la naturalización" y que los problemas de las escuelas superan los esfuerzos diarios de sus actores para generar procesos de inclusión educativa con calidad, aun en condiciones complejas?¿No será que, tal vez, "mediatizamos" la escuela, y que esta mediatización, que no es comunicación, pone en riesgo su institucionalidad?Sabemos que hay que trabajar el texto y el contexto de nuestras escuelas; construir redes de trabajo con otras organizaciones de la comunidad; profundizar hacia el interior de estos mecanismos de discusión democrática; conocer y respetar las etapas evolutivas de los estudiantes para ofrecer procesos de enseñanza y aprendizaje significativos; relacionarnos con estas nuevas formas de vinculación que son las redes sociales sobre las que tenemos mucho por aprender. Todo esto fuera del ideologismo, ese intento de llevar a otro hacia donde pienso que debe ir, a decidir por el destino ajeno en nombre de una propuesta, de un aparato conceptual más o menos bien organizado o de una madeja de confusiones, en algunos casos bien construidas. Ahora que han terminado las clases, un buen ejercicio sería pensar como sociedad de qué manera hemos acompañado a nuestra escuela, que es el lugar irreemplazable de la enseñanza en su sentido más profundo, pero, sobre todo, es el lugar donde cada familia confía todos los días su tesoro más preciado: sus hijos. Cuidarla debe ser responsabilidad de todos.

