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Equilibrio político en Latinoamérica

Pese a la fuerza de una tradición caudillesca, populista y autoritaria, en América latina se van afirmando la tradición democrática y el pluralismo. Julio César Moreno.

12 de junio de 2010 a las 12:01 a. m.
Julio César Moreno (Periodista)
Equilibrio político en Latinoamérica

En sucesivas elecciones, se ha ido afirmando el equilibrio político en América latina, cuyas instituciones son más sólidas o más frágiles, según los casos, pero tienen el denominador común de sostener la democracia y desechar las alternativas dictatoriales.

La era de los golpes de Estado parece haber terminado de manera definitiva, aunque el caudillismo, el populismo y el autoritarismo -muy fuertes en la tradición latinoamericana- aún tienen una gran influencia en algunos países.

La regla y la excepción. Honduras fue una excepción, que de todas maneras no altera la regla, ya que en ese país -después de la destitución de un presidente- hubo elecciones generales. Incluso, el lento acercamiento entre Estados Unidos y Cuba puede estar anticipando el levantamiento del bloqueo a la isla, aunque obviamente no es algo que ocurrirá de la noche a la mañana.

En Chile, un ex pinochetista como Sebastián Piñera ganó la elección presidencial y en Uruguay lo hizo el ex tupamaro José Mujica, pero todo indica que ambos pueden coexistir pacíficamente y coincidir en un objetivo común: el desarrollo económico con equidad social. Por otra parte, la que hoy es oposición de centroizquierda en Chile -la Concertación Democrática- tiene mayoría en una de las cámaras del Congreso y en varias regiones y municipios, mientras que en Uruguay el Frente Amplio, que llevó a la presidencia a Mujica, fue superado en posteriores elecciones departamentales por los blancos y colorados, que obtuvieron en conjunto más votos, con una gran ventaja territorial para los blancos. En Brasil, las encuestas señalan un empate en 37 por ciento entre Dilma Roussef, auspiciada por Lula, y el socialdemócrata gobernador paulista José Serra.

El domingo 20 de junio se realizará la segunda vuelta en Colombia. Los sondeos anticipan una amplia victoria del candidato oficialista Juan Manuel Santos, quien ha prometido que el suyo será un gobierno de unidad nacional. De confirmarse ese resultado, Santos será un contrapeso muy fuerte al poder del venezolano Hugo Chávez.

Gobierno y oposición. Argentina, donde hoy existe una pareja relación de fuerzas entre Gobierno y oposición, también está inscripta en esa tendencia, sobre todo a partir de las elecciones de renovación parlamentaria de hace un año, en las que se produjo un neto avance de los partidos opositores, aunque éstos están lejos de constituir aún un bloque homogéneo.

La anomalía consiste en una extrema fragmentación del sistema político, a diferencia de Brasil, Chile o Uruguay, donde los partidos y coaliciones son coherentes y perdurables.

En nuestro país, el año próximo habrá elecciones presidenciales, legislativas y de gobernadores e intendentes, pero no sólo que no se puede aventurar un resultado, sino que tampoco se sabe cómo será el próximo esquema de partidos y de alianzas.

Hay dos peronismos (el kirchnerismo y el disidente) y también cuentan los gobernadores y los grandes sindicatos, que hoy pueden ser aliados del Gobierno nacional y mañana pueden emigrar a otras latitudes. En cuanto al "panradicalismo", no se sabe si podrá recomponerse como un solo bloque o partido o si continuará en su actual estado de dispersión. El equilibrio político argentino es, pues, muy inestable y se caracteriza por una muy alta movilidad horizontal, con constantes desplazamientos de un lado hacia otro.