Entre pactos y desafíos
Concentrado en la gestión y con algún alivio financiero, Schiaretti quiere despegarse por ahora de la política partidaria. Eduardo Bocco.
Otra vez, el gobernador Juan Schiaretti logró acomodar las cargas con el Gobierno nacional. Recibió una invalorable cuota de oxígeno financiero tras las decisión presidencial de postergar vencimientos de deuda y trasladó el beneficio a las intendencias, con lo cual se colgó una medalla, tras el chisporroteo que se generó al comienzo, cuando algunos intendentes pegaron el grito en el cielo por ciertas desprolijidades en el reparto de beneficios.
En el fondo de esta decisión, está la mano de Néstor Kirchner, quien, por conveniencia propia, decidió aflojar la presión sobre las provincias. Así, el ex presidente planea reconvertir su imagen y edificar su sueño de volver a ocupar formalmente el despacho principal de la Casa Rosada.
Rearmar un ejército de gobernadores aliados fue uno de sus objetivos. Kirchner sabe que para ganar la elección tendrá que vencer enemigos externos e internos.
Pese a las críticas que sufre, Julio Cobos es el dirigente mejor posicionado en la opinión pública. Es, para el razonamiento K, un escollo complicado.
Pero no terminan ahí los obstáculos para el oficialismo. La figura del mentor de Kirchner, Eduardo Duhalde, se presenta como una valla.
Está absolutamente claro que Duhalde quiere ser candidato a presidente, pero no está nada claro que participe de la interna peronista que dirimirá la fórmula.
El caudillo bonaerense analiza seriamente presentarse por fuera de las estructuras partidarias en la elección del año que viene. Hoy su imagen está tan por el piso como la de Kirchner, carece de estructura como para dar el salto, pero se trata de un viejo conocedor de estos entuertos al que se le puede hacer cualquier cosa, menos subestimarlo.
Esta semana llegará a Córdoba, provincia en la que no tiene prácticamente ningún tipo de estructura. Kirchner quiere taparle los caminos. Lo que se da en Córdoba, se replica a lo largo y a lo ancho del país.
Aquí, el ex presidente que sueña con volver a serlo, aunque en el acto de Forja cometió el infantilismo de decir que aún es prematuro hablar de candidaturas, trató de taparle todos los caminos.
Hizo un pacto no escrito y de cumplimiento dudoso con el ex gobernador José Manuel de la Sota y, una vez más, sacó a Schiaretti del rincón donde antiguamente iban los niños a cumplir una penitencia.
El actual gobernador, más allá del alivio financiero, recibió "el permiso" de no comprometerse directamente con el acto, de modo que no fue ni mandó representantes. "A los K, lo único que les interesa es que Córdoba no se pase al bando de los peronistas disidentes", se sinceró una calificada voz de la Casa de Gobierno.
Lo propio pasa con De la Sota, quien muestra sin tapujos su traje de aliado al kirchnerismo. Inclusive, recibió el elogio público del ministro del Interior, Florencio Randazzo, quien lo calificó de gran gobernador.
De la Sota también recibió el beneficio y no fue obligado a prestar gente ni a presentarse en el acto kirchnerista del jueves pasado en Forja.
Ilusión. El peronismo de Córdoba dice contar con el aval para convocar la elección de gobernador en fecha diferenciada, ya que a Kirchner no le interesa y sólo desea que los gobernadores ganen en sus territorios y que luego lo apoyen en los comicios presidenciales. Eso hoy es verdad, pero no hay nada escrito que permita inferir que dentro de un tiempo la situación se mantenga. "Y, bueno, a veces nuestras estrategias cambian un poquito", comentó risueñamente un dirigente kirchnerista cordobés.
Por el momento, Schiaretti se ha trazado un plan: mejorar su gestión y a partir de allí especular para definir su futuro político. Hoy tiene dos posibilidades: armar su candidatura para ser candidato a senador nacional en 2013, tras un largo año sabático, o seguir en el barro de la política doméstica. No puede ser candidato a gobernador por un impedimento constitucional, de modo que la única salida para cargos ejecutivos es aspirar a ser intendente, pero "cada vez que le preguntan se enoja", dicen en su entorno. A esa alternativa, Schiaretti la desalienta siempre.
Con De la Sota como candidato a gobernador ("está muy enchufado", dicen sus amigos), el peronismo debe definir su postulante a intendente de Córdoba, distrito en el que sus dirigentes tienen todas las de perder. Sin Schiaretti, hoy la candidata ya anotada es Olga Riutort.
La idea de algunos dirigentes es que todos los candidatos sean elegidos en una interna, de modo de consolidarlos y darles chapa , se gún el razonamiento peronista.
Al frente están Luis Juez y los radicales.
Aguad será el candidato a gobernador de la UCR y en estos días decidió cortar con las críticas por haber subordinado su trabajo en la política al escenario nacional.
El viernes pasado se reunió con los principales intendentes de su partido y decidieron salir a recorrer la provincia. La semana próxima, trazarán una estrategia con algunos ejes que consideran fundamentales para el interior. En principio, tienen decidido realizar de aquí a fin de año una media docena de actos importantes en capital y en las principales ciudades de la provincia.
"Estamos todos juntos y trabajamos codo a codo", es la consigna que se escuchó decir cerca de Aguad como para rechazar la crítica a los conflictos internos.
El diputado estima que, antes que nada, el radicalismo debe definir su candidato presidencial para poner en marcha a todo el país radical. "No puede ser que a Julio Cobos todos los días le salga un contrincante interno", suelen repetir en el búnker del jefe del bloque radical de la Cámara Baja.
Terminante. "El acto de Kirchner en Forja fue un desastre y yo acabo de leer una encuesta que me da con 32 por ciento de intención de voto en Marcos Juárez, contra el 34 por ciento de De la Sota. Antes no tenía casi nada ahí", trina Juez, quien dice que sueña con enfrentar al ex gobernador justicialista en la elección provincial de 2011.
Juez se ufana de que el kirchnerismo está obsesionado con su figura y por eso todas las semanas le "tiran con algo".
Desalienta todos los proyectos de partidos de la oposición nacional que lo tientan para que sea candidato a vicepresidente. Dice que está concentrado en Córdoba y en la elección provincial. "Ojalá que sea contra De la Sota" repiten él y sus amigos, los cuales aseguran, con un dejo de optimismo casi increíble, que el radicalismo quedará muy atrás.
Juez se niega a dar pistas sobre quién será su candidato a intendente. Probablemente no lo tenga. En tanto, sigue con su estilo polémico y avasallador.
Para la pelea de 2011 falta un trecho, pero los púgiles saben que no se puede regalar nada. Por eso, y más allá de sus conflictos internos y externos, ya se miden los guantes.

