Entre la caja de Pandora y la Biblia y el calefón
Si el gobernador realmente quiere solucionar los problemas de los distintos sectores de la provincia, debería dar un giro de 180 grados y gestionar de verdad. Alejandra del Boca.
Que Córdoba no es una panacea en el ámbito de la gestión gubernamental ya se sabe. Que, además de la crisis propia, debido a las malas gestiones de todos estos años, la Nación adeuda compromisos esenciales para las finanzas de nuestra provincia tampoco es una novedad. Ahora, que el gobernador José Manuel de la Sota, con su "viento cordobés", priorice cinco o seis "titulares" de gestión marketineros con el solo objetivo de cumplir sus ambiciones personales, no atendiendo las necesidades básicas insatisfechas de miles de cordobeses, es el límite de lo que podemos tolerar.Resulta que se gastan fortunas en medios locales y nacionales para mostrar cómo una mujer puede obtener medicamentos gratis en Jesús María, cuando, a decir verdad, hay carencias de esos medicamentos en la mayoría de los hospitales públicos.Resulta que el gobernador ahora se muestra como un especialista en la lucha contra la trata de personas, cuando hace más de una década que él y su partido, Unión por Córdoba, gobiernan la provincia sin haber diseñado una política pública eficiente en el tema.De la Sota mismo afirma que el cartel de Sinaloa actúa en territorio cordobés; vale preguntarse: ¿qué han hecho al respecto las fuerzas de seguridad?Parece que el gobernador ahora dice: "Vamos a combatir el narcotráfico", cuando nuestra Córdoba cada vez está más invadida de droga. Y quienes nos han gobernado tienen parte de responsabilidad.Hoy, muchos vecinos pueden indicar dónde se vende la droga en su barrio. La pregunta es: si un ciudadano común lo sabe, ¿por qué el Gobierno hace la vista gorda?El gobernador se jacta por la construcción de un "cuartetódromo" y, según trascendidos, ya se hicieron contactos con la Municipalidad de Salvador de Bahía para que "preste" camiones, pero parece no haber preocupación por los chicos que estudian en containers en nuestras escuelas cordobesas, pasando frío desde hace meses.Si el gobernador realmente quiere solucionar los problemas de los distintos sectores de la provincia, debería dar un giro de 180 grados y, en lugar de dedicarse a ser un gestor de espectáculos, debería enfocarse en la tarea –que es el mandato del voto popular– de gestionar la provincia de Córdoba.En lugar de tapar cada reclamo con anuncios desopilantes o inoportunos, debería dedicarse a enfrentar la realidad que vive la mayoría de los cordobeses.Quizá también sea un buen momento para reflexionar sobre sus aspiraciones personales, porque al parecer poco le importan la salud, la educación, la seguridad o la cultura, y muchas de sus horas las dedica a instalar decisiones marketineras, que sólo son un titular y nada tienen de contenido.

