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Un enfoque educativo sobre Amy Winehouse, la droga y el éxito

Quienes trabajan con niños y jóvenes tienen en general mayor sensibilidad para valorar el problema de las adicciones y buscar un cambio. Gabriela María Richard.

06 de agosto de 2011 a las 12:01 a. m.
Gabriela María Richard (Licenciada en Psicología; directora de Fundación ProSalud)
Un enfoque educativo sobre Amy Winehouse, la droga y el éxito

Vivimos en una sociedad pacata respecto del consumo de drogas. Parece que "de eso no se habla" o hay que "cuidarse de hacerlo de un modo políticamente correcto". Al menos, ése suele ser el discurso dominante entre algunos referentes formadores de opinión. Quienes nos dedicamos a investigar el fenómeno adictivo advertimos con preocupación este tipo de enfermedad social, probablemente ligada a una intención de no afrontar la gravedad de lo que pasa, pese a que el problema se agrava de manera vertiginosa. Es posible estudiar esto mediante el análisis del caso de la muerte de la popular cantante Amy Winehouse, a raíz de su deterioro paulatino por el consumo de drogas. Los comentarios más frecuentes fueron: "Ha de­sapare­ci­do un talento"; "murió una voz inolvidable"; "nos ha dejado una gran promesa" (de la industria del espectáculo), por no mencionar "la profecía" (¿?) de los 27 años. Era una persona con talento y buena voz, por lo que constituía una promesa en cuanto a su producción musical y alto rendimiento comercial, que murió a los 27 años. Sin embargo, en esta sociedad del "todo bien", donde vale por lo que se produce y se tiene, los comentarios se sucedieron con cautela para enfocar sólo la dimensión exitosa de esta mujer, sin reparar en cuánto debió postergar o no pudo disfrutar con su modo de vida, atravesado por el consumo de drogas. Tampoco se consideró a qué costo obtuvo ese éxito ni se indagó acerca del significado otorgado a esa palabra. La repercusión que tuvo su muerte pudo haber adoptado distintas formas. No obstante, la más frecuente fue la de la minimización o negación del costado que la llevó a terminar sus días de tan triste manera. Los comunicadores más arriesgados hablaron de conductas autodestructivas, pero evitaron mencionar que se trataba de la adicción a las drogas; otros, que se atrevieron a hacerlo, fueron descalificados por sus pares con la argumentación de que "estaban poniendo sombras" en una carrera tan brillante. Oportunidad de aprender. Una sociedad despierta respecto de los procesos mediante los cuales se construye a sí misma, capaz de imaginarse en el futuro, inteligente para activar su espíritu crítico, la creatividad para afrontar la adversidad, el pensamiento complejo y el deseo de desplegar sus recursos y mecanismos protectores, ante este tipo de situaciones podría encontrar una oportunidad de aprendizaje. Invitaría a los lectores a imaginar posibles modos de disfrute, capaces de dar sentido a la vida, compatibles con el desarrollo personal saludable. Caso contrario, ¿será que de algún modo como sociedad estamos un tanto adormecidos como para activar circuitos virtuosos? Es necesario darse cuenta del proceso que se vive. Más cerca, hay numerosos casos que pueden contribuir a que reflexionemos y aprendamos. La lista de músicos y deportistas, entre otras figuras destacadas, sea cual fuere el momento del proceso adictivo que están atravesando, es extensa.Poder decir sin remilgos que una persona que se droga es sólo eso. No debería ofender en tanto describe un hecho comprobable: consume droga (psicofármacos y alcohol incluidos). Puede ser una buena persona, inteligente en muchos aspectos, productiva y también tener un problema, sea que lo admita o no como tal. Quienes trabajan con niños y jóvenes (excepto en el caso que estuvieran involucradas de modo directo o indirecto en el complejo fenómeno de las adicciones), en general tienen mayor sensibilidad como para valorar el problema y buscar un cambio. La educación aún tiene mucho por hacer en ese campo. Quienes desempeñan algún rol como comunicadores sociales, se den cuenta o no, también están educando. Restaría enfocar en qué dirección lo están haciendo, si favorable o no al desarrollo saludable. Luego, actuar con plena responsabilidad.