El enemigo volador
La confirmación de 14 casos de dengue en Córdoba en apenas un puñado de días causó marcada preocupación en el Gobierno provincial. La falta de previsión puede convertir a un problema sanitario en un obstáculo político serio. Eduardo Bocco.
Los funcionarios delasotistas se acomodaron para encarar la rutina semanal con dos temas repetidos: la cada vez más descabellada embestida del Gobierno nacional, por un lado, y las negociaciones salariales con los empleados públicos, con maestros e integrantes del sector Salud a la cabeza. Nada nuevo bajo el sol. Todo marchaba sobre ruedas, cuando de pronto se produjo un cimbronazo en la gestión: se confirmó que en Córdoba se registraron 14 casos de dengue. El problema desbordó a los responsables. Obviamente, aunque en el Centro Cívico no lo reconozcan directamente, no hubo previsión y se minimizó un problema que crispa los nervios de más de un gobernante.La organización de los carnavales y las vacaciones de todo el mundo, entre otros hechos, hicieron que el foco se dispersara y que un problema puntual y estacionario como este quedara demasiado desguarnecido.La inacción inicial hizo que un conflicto circunscripto al área corra el riesgo de convertirse en un problema político, causa de un nuevo motivo de malestar social. Calificadas voces del delasotismo admiten que el intendente de Córdoba, Ramón Mestre, al advertir la gravedad del problema en la Capital provincial, convocó a autoridades nacionales para pedir auxilio, lo cual magnificó la situación, según razonan los funcionarios provinciales. "No hay que olvidarse de que Mestre es un político de otro partido y que atravesamos un año electoral", confió una experimentada figura del peronismo, acostumbrada a transitar, con De la Sota, los recovecos del poder. De todas maneras, tanto en la Jefatura de Gabinete como en el Ministerio de Salud ponen paños fríos y aseguran que la situación está bajo control, luego de la organización de un plan de fumigación y otras medidas preventivas de urgencia que ya comenzaron a instrumentarse.El tema generó revuelo, en especial cuando desde el Ministerio de Salud de la Nación comenzaron a analizar el tema con detenimiento. "No vaya a ser que por los mosquitos nos hagan otro aviso en contra en Fútbol para Todos", aventuró un funcionario de primera línea, acostumbrado a la mediatización del conflicto con la presidenta Cristina Fernández. En segundo plano. La inesperada aparición del problema derivado de la picadura de mosquitos puso en segundo plano el largo diálogo que el Gobierno provincial mantuvo con los gremios estatales. El acuerdo por el cual se dispone un incremento salarial del 26 por ciento incluye a dos de los sectores que la administración provincial considera más sensibles: maestros y médicos. Con los maestros, existe una situación muy especial que pasa por cómo influye en la provincia el estado de conflictividad nacional del sector. Es que el paro dispuesto por los maestros en todo el país por falta de acuerdo en la pauta salarial será acatado en Córdoba. Si la huelga es mañana, únicamente, no pasará gran cosa, ya que sólo iniciarán la actividad escolar los alumnos de los cursos iniciales en primaria y secundaria, más los cuartos años del último nivel. Para todos estos casos, hay dos jornadas de adaptación. El grueso empezará este miércoles."Si efectivamente el miércoles hay también paro, la situación será diferente", admiten cerca del jefe de Gabinete, Oscar González, quien timoneó las negociaciones en representación del gobernador."Nosotros hicimos un esfuerzo muy grande para llegar a ese 26 por ciento de aumento; esperamos reciprocidad, porque una cosa es la solidaridad con lo que pasa con los maestros de otras provincias y otra muy distinta es trabar el inicio de la actividad escolar a pesar de que en nuestro distrito se llegó a un arreglo", repiten a coro las voces oficialistas. De todas maneras, en el gabinete confían en que no habrá inconvenientes. A propósito de esto, desde despachos muy próximos al gobernador afirman que no habrá ningún tipo de cambios en el elenco de colaboradores de De la Sota. "No hay nada previsto", dijo un vocero oficial con contundencia. No a la lucha cuerpo a cuerpo. Los funcionarios delasotistas y el propio De la Sota conocen a la perfección que los cambios, las modificaciones bruscas, pueden ser aprovechadas por la Nación para profundizar sus embates contra la administración provincial. "Todas las semanas nos buscan con algo diferente y, por eso, nosotros tenemos que salir de la lucha cuerpo a cuerpo que nos plantean", razonó otra voz del oficialismo provincial. De la Sota quiere contrarrestar los embates proponiendo discusiones que pongan la pelota del otro lado de la cancha, por ejemplo, la inflación. "La inflación triplica a la seguridad como problema, según nuestras encuestas", argumentó otro funcionario de diálogo diario con De la Sota. Por eso, quiere centrar el debate en esos temas, aunque sabe que recibirá mandobles diarios en todos los flancos. Será así hasta que cese, si cesa algún día, la confrontación desde la Casa Rosada. Con un año electoral iniciándose, los kirchneristas apuntan a ponerle la mayor cantidad de obstáculos posibles a una eventual victoria delasotista en la provincia en los comicios de diputados nacionales que se celebrarán en octubre. Voceros del Frente para la Victoria apuntan que la decisión presidencial es tratar de atomizar las listas en Córdoba para debilitar el delasotismo.Definida la nominación del exgobernador Juan Schiaretti como primer candidato, De la Sota insiste en sumar a Olga Riutort para convertirla en la candidata número dos. Ante la pregunta ¿Qué pasa si Riutort acepta sólo si es cabeza de lista? La respuesta de los amigos del jefe del Ejecutivo provincial es veloz: "Schiaretti-Riutort es una fórmula que se repetirá en 2015, con Juan como candidato a gobernador y Olga como candidata a intendenta de Córdoba. Esa es la aspiración de ella. Si la quiere cumplir, no tiene otro camino". Ante el silencio de la exesposa de De la Sota, los peronistas aseguran que allegados al gobernador hablan "a diario" con la actual concejala. El laberinto de Juez. Mientras tanto, los juecistas tratan de resolver su propio galimatías. El senador Luis Juez no dejará la Cámara Alta del Congreso para asumir una candidatura a diputado nacional. Eso está totalmente descartado, remarcan, sin dudar, en el Frente Cívico. Y agregan que, por el momento, hay más certezas sobre los que no liderarán la boleta que sobre los que la conducirán. En ese sentido, aseguran que tampoco serán de la partida el actual diputado nacional Ernesto Martínez, el exintendente de Jesús María Marcelino Gatica y el cantante Jairo. Y, con cierto tono enigmático, vaticinan que a los candidatos del juecismo "habrá que buscarlos en la política", y recuerdan que se encuentran en franco diálogo con el socialismo, sus aliados provinciales y nacionales. Dan una pista. "Hay una condición: nuestros candidatos deberán firmar antes un compromiso en el que digan que se oponen a la re-reelección de Cristina".Mientras tanto, en el radicalismo, cerca de Mestre salieron con discreción pero con firmeza a rechazar cualquier intento de alianza con el juecismo. "Algunos dirigentes intentan reflotar esa idea, pero desde ya eso no tiene ninguna chance", dijo, apalabras más, palabras menos, Mestre. Al intendente de Córdoba, el camino tampoco le será fácil. Es que la interna radical amenaza con arder y la lista que apadrine (presumiblemente liderada por Oscar Aguad) tendrá que afrontar luchas internas en las primarias de agosto. El riocuartense Miguel Abella y el exdiputado Heriberto Martínez estarían preparándose para dar batalla, al igual que el excandidato a vicepresidente de la Nación Antonio María Hernández. ¿Para pelear o para negociar? Los radicales deben responder.

