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En vísperas de un importante congreso sindical para la sociedad

Una preocupación de corto término es asegurar la eficiencia y las tarifas de los servicios públicos.

20 de agosto de 2016 a las 12:01 a. m.
Lucio Garzón Maceda*
En vísperas de un importante congreso sindical para la sociedad

El próximo lunes 22, los sindicatos afiliados a la CGT, mayoritarios agentes de identidad social, están convocados para elegir una conducción unitaria de la central obrera, constructora de propuestas para una sociedad más justa. Las representaciones de las 200 organizaciones, sin altisonancias declamativas, habitualmente adoptan, en circunstancias similares, medidas coyunturales que ofician de carta de navegación para los directivos, delegados, militantes y afiliados de todo el país.Como lo señaló el reciente documento confederal, puede agudizarse la urgencia por la preservación del empleo y del modelo de negociación colectiva de actividad para el trabajo, con el tácito rechazo a la pretendida negociación para el capital.La reforma impositiva, la reducción de la inflación y la defensa del poder de compra del salario tendrán inmediatez, urgencia y claridad cuasipedagógica para colaborar con la defensa eficiente de la industria nacional.Por su centralidad innegable, hay coincidencias en algunas organizaciones por aconsejar que se fije un salario mínimo nunca inferior al 60 por ciento del promedio nacional de remuneraciones (índice de Kaitz), para reducir las exageradas desigualdades y con la consideración general de que el salario no debe ser una variable de ajuste. Como bien se dice, los bajos salarios hacen competitivos a los ineficientes.Junto con ello, no escaparía a los delegados demandar que se actualice el valor histórico real de las asignaciones familiares para asalariados, dado que la altísima tasa de inflación y otras medidas agresivas dispuestas por el Estado ya desactualizaron los incrementos que se aplicarán en septiembre.

Corto y largo plazo

Una importante preocupación de corto término es asegurar la eficiencia y las tarifas de los servicios públicos, priorizando beneficios para la población de bajos ingresos.

Si nos guiamos por recientes declaraciones oficiales, sería aconsejable incorporar la defensa irrestricta de la Justicia del Trabajo Nacional, injusta y arbitrariamente atacada.

Será también una oportunidad para la consideración de un programa de reformas de fondo, de mediano plazo.

A tal efecto, habría que encomendarle a la flamante comisión directiva de la CGT que elabore el proyecto correspondiente, para que sea debatido en las organizaciones y aprobado en un ulterior encuentro confederal.

Es adecuada la proyección sindical desde la fábrica al barrio y a la familia, porque ratifica el compromiso confederal con la realidad conflictiva común, derivada de la vida cotidiana del trabajador y de la desigualdad. Oponerse a la ajenidad registrada en algunos sectores laborales significaría, críticamente, emprender la lucha contra la precariedad y el funcionalismo organizativo, lo que garantizaría que todo proceso de innovación tenga control sindical.

Debería analizarse proyectar políticas sindicales hacia los jóvenes, futuros trabajadores, como ya se practica en países nórdicos, con campañas de sensibilidad en los últimos cursos de los colegios secundarios.

El alza descontrolada de precios, un demorado plan nacional de viviendas populares, la actualización efectiva de las jubilaciones y las pensiones, la reforma de la jornada laboral, la defensa del Mercosur deben estar en la agenda social exigible al Gobierno nacional, para terminar con las intolerables agresiones al campo popular.

Será decisivo todo lo que se haga en los cercanos y dramáticos días que vivimos, mientras crece la miseria y cunde el desaliento. De ello dependerá la alta ponderación que sectores sociales y sindicatos se reclaman unos a otros, sin olvidar que para ganar la batalla de las ideas en el corazón habrá que ganarla en las mentes de las nuevas audiencias.

*Abogado laboralista