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En el cómo, empieza la política

La política nunca admitió privilegios ni prerrogativas personales o nepotismos.

26 de agosto de 2019 a las 12:21 a. m.
Roberto Fermín Bertossi*
En el cómo, empieza la política
Carlos Menem. Figura clave y controvertida de la política argentina. (La Voz)

Los conocemos, los elegimos y los padecimos durante los últimos 30 años. Desde aquel Carlos Saúl Menem, en 1989, hasta la fecha.

No vinieron a servir sino a servirse de nosotros, sembrando división, empobrecimiento, postergación e indignidad.

No queremos negociar ni con corruptos ni con mentirosos que ante nuestras propias narices nos estafaron y se burlaron del pueblo, impunemente.

De acuerdo. Pero... ¿cómo se logra eso?

Ahí, en el cómo, empieza la política o queda en evidencia la falta de ella. No basta anunciar lo necesario. La política hace que lo necesario sea posible y que esto se transforme en realidad. No es buen médico quien rechaza la enfermedad y proclama la salud, pero ni cura ni sana.

En Argentina, hay centenares que se consideran grandes políticos porque proclaman rotundamente la obvia necesidad de salir de gobiernos criminales, corruptos e ineptos, sin contaminarse en negociaciones... ¿Quién cree que esto no debe ser aplaudido?

Pero resulta que este buen anhelo, sin “un cómo” resistentemente posible y creíble, sin política, puede resultar una ilusión. Es como el médico que no opera ni da tratamiento ni cura, pero proclama rotundamente su verbal repudio a la enfermedad.

Cambiar este “infierno argentino” por una sociedad humana digna, equitativa, igualitaria, trabajadora, unida, hospitalaria, cercana y pacífica es hoy una tarea más que difícil. ¿Cómo hacer para que esa necesidad se convierta en efectiva posibilidad y esta se transforme en realidad?

En el cómo empiezan la política y el diálogo dialéctico entre la muy negativa realidad y el ideal de la sociedad alternativa que queremos. Convertir el mal reinante en bien es tarea muy exigente, dura y difícil.

Este terreno político, donde se juegan ilusiones y falsas promesas, es ideal para embaucadores ambiciosos, pues la política es el reino del poder y quien se apropia del Estado conquista la llave para disfrazar de bien común sus ambiciones individuales.

Las mayores propuestas políticas empiezan con la frescura y el brillo de los grandes ideales sociales; luego viene la frustrante metamorfosis donde vemos con horror cómo algunas de las mariposas más bellas y atractivas se convierten en gusanos.

En las tres últimas décadas (1989-2019) soportamos como pudimos períodos de pseudo líderes transformados en gusanos de la política.

¿Cuándo volveremos a ver y a disfrutar el servicio de auténticos políticos honestos, dispuestos a sacrificar su comodidad y su vida (como Domingo Sarmiento, Hipólito Yrigoyen, Arturo Illia o Arturo Frondizi) para que el cambio necesario se haga realidad?

Hoy mismo claman por ello centenares y miles de jóvenes (y no tan jóvenes) que con su familia han perdido la paz, la vida, el trabajo, sus legítimas expectativas, su propia dignidad y mucho más.

La política nunca admitió privilegios ni prerrogativas personales o nepotismos. Fue concebida por los griegos como servicio, como carga y distinción cuyos requisitos son “virtudes y bondades”.

Por estas horas, son absurdos, angustiantes y anárquicos los momentos que vive una Argentina atrapada por el cínico eufemismo de las Paso. Y reclama un urgente acuerdo histórico entre los líderes políticos emergentes para concretar sin demora la mejor salida de este atolladero e ir finalmente a otra Argentina democrática y próspera, con oportunidades de vida y comida para todos.

Para llevar todo esto adelante, se necesitan dirigentes generosos y sacrificados, sin resentimientos ni venganzas, con espíritu patrio, dispuestos a callar... listos para “hacer”, mancomunadamente.

Es la hora de sumar y aglutinar fuerzas para hacer valer nuestra verdad democrática frente a las tropelías de la improvisación, de la incompetencia y de la corrupción; es el momento propicio para sumar todas las fuerzas morales y democráticas, todas las “presiones” civiles ciudadanas, para que cese cuanto antes la actual crisis nacional en todas sus dimensiones.

* Investigador Cijs/ UNC